31 de mayo de 2008

Eisenstein. Una estimación sobre la novela policial

Serguei Mijailovich Eisenstein, uno de los grandes teóricos del cine, nació el 23 de enero de 1898 en Riga, Letonia. Estudió en el Instituto de Ingeniería Civil de Petrogrado y entró en contacto con el teatro en el Ejército Rojo, durante la Revolución de Octubre de 1917. En 1920 se convirtió en director de escena del Teatro Obrero y comenzó a pulsar una cámara para rodar pequeñas situaciones entre las desarrolladas sobre el escenario.
Pronto, de su inmensa capacidad creadora surgieron películas memorables, impregnadas de una suerte de realismo poetizado, que marcaron para siempre la historia de la cinematografía mundial: "Stachka" (La huelga, 1924), "Bronenosets Potiomkin" (El acorazado Potemkin, 1925), "Oktiabr" (Octubre, 1927) e "Ivan Grozni" (Iván el Terrible, 1945) por nombrar sólo algunas.
También produjo una serie de ensayos sobre teoría de la realización cinematográfica -la mayoría de ellos- y sobre arte y literatura. En sus escritos hay referencias a, por ejemplo, Balzac, Flaubert, Joyce, Picasso, Wagner, indagando sobre el poder creador del hombre. Más curiosas resultan sus opiniones sobre la novela policial, encontradas después de su muerte entre sus escritos inéditos que lograron salvarse de la infame censura estalinista y publicados en 1968.
Allí, Eisenstein dice: "Las primeras fórmulas clásicas de la novela detectivesca son de Edgar Poe. Todas las demás cosas de este género parten de Poe. Poe construye el tema de forma extremadamente interesante. En un ensayo teórico sobre la manera de escribir poesía, relatos, etc., dice que cualquier relato está escrito para su fin, o sea que es necesario tener muy clara la composición exacta a la que se quie­re llevar el relato y construir el tema al revés del comienzo de la acción. Evi­dentemente hay en esto una cierta exasperación. Es necesario construir no desde el final, pero sí de manera simul­tánea el principio y el fin, teniendo en cuenta las situaciones intermedias. Só­lo así tendremos, en verdad, una rela­ción exacta entre las distintas partes. Si han leído novelas policíacas, cualquiera de Sherlock Holmes, por ejemplo, ¿cuál es el conflicto fundamental? ¿Entre éstos y aquéllos? Entre Watson y Sherlock Holmes. ¿Qué tesis sostiene Watson? Todos los indicios que denuncian a este hombre significan que el asesino es él. Y ¿cuál es la posición de Sherlock Holmes? Todos los indicios denuncian a este hombre, por eso él no es el asesino. Watson y Sherlock Hol­mes siempre actúan según la vía de una perfecta lógica. Pero Holmes actúa fun­dándose no en la lógica formal sino en la dialéctica. Ustedes están ahora compenetrados de la posición de un Watson, en cuanto a la solución de la escena; perciben únicamente la cosa más sencilla, la exterior, sin tomar en consideración las circunstancias particulares y, sobre to­do, la percepción del espectador. Si en la vida cotidiana el hombre debe salir por la puerta, está claro que se compor­ta exactamente así. Pero en el escena­rio es necesario construir la cosa de modo que él, antes que nada, reflexio­ne. Y luego se decida a salir. Así únicamente se verá cómo ha salido. En el escenario no es necesario construir un movimiento legible según la lógica for­mal. Es preciso construirlo sobre la dia­léctica, sobre la negación de la negación".
El genial artista Serguei Eisenstein falleció en Moscú el 9 de febrero de 1948, apenas cumplidos los cincuenta años de vida.