9 de diciembre de 2008

Karl Pärsimägi. La serenidad, la armonía y la simpleza

El pintor Karl Pärsimägi nació el 11 de mayo de 1902 en Sika Oe (hoy Antsla), distrito de Vóru, Estonia. Era hijo de un próspero granjero que intentó dar a su hijo una sólida formación universitaria como forma de hacerse de un medio de subsistencia seguro. Sin embargo, el joven aspirante a pintor estaba interesado en las artes plásticas y gráficas y no concluyó su educación elemental. En cambio, prefirió estudiar pintura en Tartu, la segunda ciudad más grande de su país. Allí se formó en la Escuela de Arte Pallas, responsable del surgimiento de una nueva generación de creadores locales. Su aprendizaje académico sufrió numerosas interrupciones debido a las prolongadas estadías en la granja donde creció. Las tareas rurales le servirían como tema de inspiración en su obra futura.
En el período previo a la revolución bolchevique, bajo la influencia del rígido dominio zarista, los pintores y escultores estonios tuvieron la versatilidad de asimilar todas las corrientes artísticas más importantes de la época, desde el Art Nouveau hasta el Futurismo, sin dejar de lado a los fauvistas. Se produjo entonces un retorno a las formas tradicionales y una cierta focalización en el arte folclórico estonio. Un artista de gran influencia fue el pintor Konrad Mägi (1878-1925), quien luego se convirtió en el maestro de Pärsimägi.
Siendo aún un adolescente, en 1919 se alistó para participar en la guerra independentista contra las fuerzas soviéticas y, aunque ninguna de sus pinturas muestra algún indicio, la política mundial influyó poderosamente en su destino. Su período más creativo coincide precisamente con la independencia política de la República de Estonia en los años 1920/1930.
Entre los críticos de la época -a medida que su nombre adquiría fama como pintor- se lo llamó "el Matisse estonio"; para muchos estudiosos del arte, no obstante, este apelativo era equivocado, ya que encontraron en él más afinidad estilística con el suizo Paul Klee (1879-1940) y con el ruso Marc Chagall (1887-1985). La consonancia entre estos pintores estaba dada por el tipo de coloración usado en los lienzos y también por los recurrentes contornos desdibujados.


Siendo ya un artista consagrado, completó su aprendizaje académico en Tartu en 1936; por entonces, era un creador prolífico que se jactaba de realizar veinte o treinta pinturas diarias. La escuela de Tartu ejerció una fuerte influencia en la historia del arte estonio hasta que fue cerrada en 1940. El clima intelectual reinante en la escuela es difícil de definir ya que un gran número de fuertes personalidades estudió y enseñó allí. Así, por ella pasaron los pintores Konrad Mägi (1878-1925), Ado Vabbe (1892-1961) y Nikolai Triik (1884-1940); el escultor Anton Starkopf (1889-1966); y el historiador de arte Voldemar Vaga (1899-1999).


En 1937, Pärsimägi se instaló en París -un ritual para los artistas plásticos- financiado por su padre y no por el gobierno, como era corriente en Estonia. En la capital francesa pasaba horas en el Museo del Louvre copiando los cuadros de Rembrandt van Rijn (1606-1669), Eugéne Delacroix (1798-1863) y Jean Francois Millet (1814-1875), aunque la influencia más profunda del arte moderno francés la recibió de la obra de Paul Cézanne (1839 1906).
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Estonia volvió a estar bajo el control del Kremlin y se convirtió en parte del territorio soviético. Pärsimägi permaneció en París y, según narró el profesor de teología Evald Saag (1912-2004), a la sazón oficial del ejército estonio, se unió al movimiento de resistencia francés hasta que, en septiembre de 1941, fue arrestado. Hay quienes afirman que tenía pasaporte soviético y otros, que ayudó a una muchacha judía perseguida por los nazis. Lo cierto es que estuvo detenido durante nueve meses en el campo de concentración de Drancy en las cercanías de París. Luego fue deportado a Auschwitz, donde fue ejecutado el 27 de julio de 1942.


Pärsimägi es recordado como un muy modesto joven. En las escasas fotografías que se conservan puede verse al artista enfrentando tímidamente a la cámara. Existen también cuatro pinturas: dos realizadas por Eduard Wiiralt (1898-1954) en 1925, y dos autorretratos fechados uno en 1921 y el otro en la primera mitad de la década de 1930. Versátil en distintos géneros y muy impulsivo, fue un intimista atraído por la simpleza de un estudio, una habitación o un parque, esforzándose siempre por captar la esencia de la cosas. La mayoría de sus óleos se conservan actualmente en la Academia de las Artes de Tartu, Estonia.