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3 de octubre de 2026

Felipe Pigna: “El gobierno es una máquina de mentir que no para de hacer desastres y que va hambreando a la gente todos los días”

El acreditado historiador argentino Felipe Pigna (1959) acaba de publicar
“76. Una crónica del año que cambió nuestra historia para siempre”, una obra en la que aborda la censura y la persecución a la cultura en la época de la última dictadura cívico-militar-clerical, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. Nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, debido a las varias mudanzas que realizó su familia completó los estudios primarios en la Escuela Juan Zorrilla de San Martín de la ciudad de Córdoba y parte de los estudios secundarios en la Escuela Normal Superior Bernardino Rivadavia de la ciudad bonaerense de Azul, los cuales completó en el Colegio Nacional Manuel Belgrano de la ciudad de Buenos Aires precisamente en el año 1976.
Más adelante, en la capital argentina se graduó de profesor de Historia en el Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. González y dirigió el proyecto “Ver la Historia” de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es director del Centro de Difusión de la Historia Argentina de la Universidad Nacional de General San Martín -ubicada en la zona norte del Gran Buenos Aires- y de la “Colección Bicentenario” de la editorial Emecé, columnista de la radio “Vorterix”, del diario Clarín y de la revista “Viva”, director de la revista “Caras y Caretas”, consultor para América Latina del canal de televisión “History” y conductor del programa “Historias de nuestra historia” de Radio Nacional. Su página web “elhistoriador.com.ar” es el portal de historia más consultado en la Argentina.
El autor de destacados ensayos de divulgación histórica como “Los mitos de la historia argentina”, “La voz del gran jefe. José de San Martín”, “Manuel Belgrano. El hombre del Bicentenario”, “Mariano Moreno. La vida por la patria”, “La campaña del desierto”, “Libertadores de América”, “Mujeres tenían que ser. Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadoras. Desde los orígenes hasta 1930”, “Mujeres insolentes de la historia” y “Lo pasado pensado” entre muchos otros, a fines del mes pasado dialogó con “Radio Panorama” de Santiago del Estero unos días antes de la presentación del libro en la 16ª Feria Internacional del Libro de dicha ciudad ubicada en el centro-norte del país. En dicha charla puntualizó los principales temas que trató en su último libro, sobre todo el control sobre los medios de información tanto escritos como televisivos y radiofónicos. Especificó que el sistema de control ejercido por la dictadura no sólo se limitó a contenidos políticos, sino que también alcanzó a canciones, películas y publicaciones que los censores consideraban sospechosas.
En ese sentido, remarcó que existía un esquema de control particularmente muy minucioso y señaló que durante la dictadura fueron prohibidos más de tres mil libros, entre ellos, más de doscientos libros infantiles. “Había toda una cantidad de pasos a seguir para la aprobación del libro o no” contó y mencionó entre los casos alcanzados por las restricciones a “El principito” (Le petit prince), la novela corta del escritor francés Antoine de Saint Exupéry (1900-1944). También utilizó otros ejemplos para dimensionar el alcance que tuvo la censura durante aquellos años, como fue la persecución que sufrieron los músicos en general y particularmente los del rock nacional. En esa dirección destacó el trabajo de bandas de rock progresivo como “Serú Girán” la que, al igual que otros grupos y artistas solistas, tuvo que buscar formas más sutiles de expresar determinadas ideas frente al control que existía sobre sus canciones. Recién con el avance de la Guerra de Malvinas se produjo un cambio en las radios argentinas debido a la prohibición de difundir canciones en inglés. “Entonces se empezaron a escuchar temas en la radio que en ese momento no se podían escuchar”, explicó.
Para Pigna, la elección del año 1976 como eje de su obra permite condensar distintos procesos que marcaron a la Argentina. “Fue un parteaguas, antes y después”, afirmó, al explicar por qué decidió concentrarse en un sólo año en lugar de abordar toda la dictadura. El ensayo reconstruye, según detalló, “cómo llegamos al golpe, cómo se planificó, cuál era la situación previa y qué empezó a pasar el 24 de marzo”. Además, buscó mostrar el desarrollo del “modelo represivo, del modelo económico y del modelo de censura en su máxima expresión”. Según puede leerse en varias sinopsis sobre la presentación del libro publicado por la editorial “Planeta”, el año 1976 marcó un antes y un después en la reciente historia argentina. Un año signado a fuego por un golpe de Estado cívico-militar-clerical que “desencadenó la noche más oscura: el Estado nacional vuelto verdugo de su propio pueblo. Con su lúcida mirada, y apelando -entre otros testimonios y fuentes- a documentos y archivos recientemente desclasificados, Felipe Pigna analiza en ‘76’ los hechos más importantes de este primer año de la dictadura militar. Sin dudas el trazado de un plan económico empobrecedor no podía llevarse adelante sin una feroz represión centralizada y sistematizada. Una maquinaria de muerte que se venía gestando desde mucho antes del golpe, activada por una parte de la sociedad civil y de la cúpula eclesiástica en complicidad con las Fuerzas Armadas. Pero también, y en esto ‘76’ se vuelve un libro necesario, este minucioso trabajo echa luz sobre aquello que latía en las sombras: la resistencia de la cultura, del movimiento obrero, de las organizaciones estudiantiles y de derechos humanos”.


El contenido didáctico de este libro incluye, además de los archivos desclasificados y documentos de época, varios testimonios pensados para que las nuevas generaciones conozcan la verdad histórica frente a las miradas negacionistas. En esa dirección, incorporó 
entrevistas a José Alfredo Martínez de Hoz (1925-2013), quien ejerció como Ministro de Economía durante la mayor parte de la dictadura; al General Ramón Díaz Bessone (1925-2017), quien desempeñó altos cargos en el Ejército en la misma época; a Antonio Cafiero (1922-2014), quien fue Ministro de Economía entre 1975 y 1976; a Rodolfo Terragno (1943), quien tuvo cargos políticos en gobiernos posteriores a la dictadura; a la docente universitaria Adriana Calvo (1947-2010), quien estuvo secuestrada durante la dictadura; al historiador Tulio Halperin Donghi (1926-2014) y al escritor Juan Gelman (1930-2014), ambos exiliados; a los militantes Enrique Gorriarán Merlo (1941-2006) y Mario Firmenich (1948), dirigentes de las organizaciones guerrilleras Ejército Revolucionario del Pueblo y Montoneros respectivamente, también exiliados; al cantautor, actor y director cinematográfico Leonardo Favio (1938-2012); y al cantautor, multinstrumentista y compositor Charly García (1951), exiliado el primero y creador de un lenguaje metafórico en sus canciones para expresar lo que pensaba de tal forma que los militares no pudieran captar el mensaje y lo censurasen el segundo.
Lo que sigue a continuación es la entrevista a cargo de Marcelo Jozami que fue publicada en el diario de Santiago del Estero “El Liberal” el 1 de octubre de 2026, en el cual explicó que la decisión de abordar ese período estuvo vinculada tanto con su trayectoria como con una experiencia generacional, y resaltó la importancia de que los jóvenes conocieran lo ocurrido durante ese período. También se refirió a distintos aspectos de la actualidad argentina, desde la situación económica y el discurso del gobierno hasta el rol de la juventud y el futuro de la cultura.
 
Felipe, ¿fue una obligación moral suya como escritor, como hombre que repasa y revisa la historia, hacer “76”?
 
Sí, fue una obligación moral, digamos, generacional también. Yo tenía diecisiete años en ese momento, tengo amigos desaparecidos, amigos muertos, y me pareció que era imprescindible para mí, por lo menos a los cincuenta años, dar un testimonio. Sobre todo pensando en los jóvenes. El libro tiene mucho de didáctico, mucho documento para que los jóvenes conozcan qué pasó. Porque la verdad que es algo que me preocupa y me inquieta: algún tipo de posibilidad de repetición, que no tiene que ser en los mismos términos. Hoy vemos cosas que tienen que ver con aquel período: el modelo económico, el autoritarismo, la Corte, una justicia que no actúa por temor al poder. No estoy asimilando, por supuesto, seguimos estando en un modelo democrático, pero hay elementos que recuerdan lo que fue aquel período.
 
Usted hablaba de los jóvenes. ¿Cuánto contribuye el libro a esclarecer o poner en perspectiva lo que pasó en aquel momento?
 
La verdad que me dio mucha alegría. Estoy haciendo un tour por todo el país, con esto de las ferias, y ya en la Feria del Libro de Buenos Aires, que fue donde se presentó por primera vez el libro, había muchísimos jóvenes. Te diría que un 70% de la sala eran jóvenes, lo cual me llenó de emoción realmente. Después, en todos lados donde voy hay mucha juventud interesada por conocer lo que pasó. Por eso el libro tiende a dar mucha explicación. Tomé una decisión muy incómoda, que era arrancar en el ‘73. Podría haberme hecho el tonto y decir: todo condensó el 24 de marzo. Me evitaba muchos problemas seguramente. Pero, para mí, el oficio de historiador tiene que ver con la posibilidad de explicar los procesos históricos. Digo en el prólogo que explicar casi es un verbo antagónico a justificar, y son dos cosas totalmente diferentes. Entonces, la explicación no se podía dar si uno no contaba cómo llegamos al ‘76: qué pasaba en el país, con la violencia guerrillera, con la violencia estatal, con la situación económica y también con los preparativos del golpe, que fueron muy prolijos y muy minuciosos ya a partir de 1975.
 
Usted habló del temor a repetir la historia. Hay una vieja frase que dice que la historia la escriben los que ganan. ¿Cuál es, entonces, la verdadera historia de todo lo que plantea en “76”?
 
Hay una frase muy linda de Eduardo Galeano que decía: “La historia la ganan los que escriben”. A mí me gusta mucho, porque obviamente la historia oficial es una historia de vencedores, por algo es la historia oficial. ¿Dónde va quedando el relato popular? ¿Qué le pasó a la gente? ¿Cómo se ha resistido a las diferentes dictaduras? Yo no considero que haya alguna verdad histórica porque sería un acto de soberbia que además no comparto. Creo que lo importante es que haya muchas versiones de la historia y que la gente las evalúe y vea cuál es la que le parece más correcta, más fundamentada. Pero lo que no se puede hacer en la historia es ocultar cosas y mentir. Y hemos asistido a mucha mentira en torno a la dictadura, enmascaramiento. Ya la palabra “desaparecido” es una palabra mentirosa. No es que la gente no estaba en ningún lado, la gente estaba en un lado concreto. Entonces creo que una cosa muy importante es ir desenmascarando con documentos. El libro tiene muchísima documentación sobre qué pasó y por qué fue tan importante ese año para el resto de la historia argentina.
 
¿La virulencia en el discurso actual agiganta la grieta o es parte de una estrategia para descalificar?
 
Esta gente es parte de un proyecto mundial que es la nueva derecha fascistódica, digamos, que tiene como modelo la violencia. La violencia en todas sus formas puede ser verbal, puede ser concreta. Este gobierno ejerce la violencia verbal, pero también ejerce la violencia todos los miércoles contra los jubilados, donde le pegan sin piedad. El gobierno de Macri en la ciudad se la agarra con la gente que vende en la calle. Es decir, tienen esa cuestión de la violencia social y, por lo tanto, desde ya que es una estrategia. Al no tener argumentos, ellos gritan, insultan, no admiten una versión diferente. Es impresionante porque el Presidente no debate con nadie. La persona que no está de acuerdo con él es una “mierda humana”, es esto, es lo otro. No dice: “lo que dijo esta persona es incorrecto, voy a dar mis cifras”. No, él insulta directamente. Es un poco lo que hace Vox en España, lo que hace la ultraderecha, lo que hace Trump, que echó a los medios en la Casa Blanca por primera vez en toda la historia de Estados Unidos. Es decir, es un modelo mundial de esta ultraderecha, muy peligrosa, por otra parte, porque sabemos que la violencia comienza por lo discursivo y termina en lo físico.
 
Le preguntaba a Pedro Saborido por aquella frase de Perón que decía que los peronistas, cuando discuten o disienten, se están reproduciendo. ¿Cuánto de real tiene la situación actual del peronismo?
 
En este momento creo que no. Creo que podría haber ocurrido en otros momentos, pero en este momento parece que ni siquiera son discusiones, son descalificaciones. No contribuyen para nada al crecimiento del movimiento peronista, sino a su desunión, no a un horizonte claro de futuro.
 
En un momento en que la oposición tiene oportunidades frente al Gobierno, ¿por qué la energía parece estar puesta en las peleas internas?
 
En un momento en que la oposición tiene, la verdad, muchas oportunidades, con un gobierno que no para de hacer desastres y que va hambreando a la gente todos los días, sin embargo parece que está puesta la energía en la pelea interna más que en la respuesta que creo que una parte importante de la sociedad está esperando frente a un gobierno como éste.
 
Milei dice con convicción que en 2027 va a ser reelegido. ¿Qué posibilidades ve?
 
Todo lo que pase sin una oposición clara es caldo de cultivo para que esto suceda. En el día de hoy yo creo que tiene muchas chances, increíblemente. La verdad que la lógica indicaría que no. Pero, bueno, primero él lo tiene que decir porque es él el que se presenta como candidato.
 
Desde luego. Va a decir que va a ganar.
 
Pero además tiene chances porque la oposición está en otra. Está en estas peleas internas, no tiene los reflejos. Qué sé yo, ante lo que hizo la Corte Suprema tendría que haber salido en bloque la oposición a contestar, a decir algo, a denunciar un hecho inédito. Además, ese fallo de la Corte es realmente muy interesante porque lo que está desestimando es una denuncia de excombatientes de Malvinas, donde dice que no tienen entidad para litigar. O sea, es un fallo sorprendente realmente. Les quita la legitimidad a los excombatientes de Malvinas y habilita el regalo de la tierra pública a los extranjeros. Creo que ahí la oposición tendría que haber salido en bloque a decir algo, o a decir: “Nosotros somos gobierno y lo anulamos”. No sé, qué sé yo. Lo que pasaría en un país normal.
 
¿Hay mucha narrativa en lo que el gobierno dice de sus logros económicos o sociales?
 
El gobierno es una máquina de mentir. Primero hay una mentira clara en torno a la inflación, que uno la comprueba cuando va a hacer las compras. No tiene nada que ver. Y si tomamos por rubro, ¿cuánto aumentó la carne desde que asumió Milei hasta hoy? ¿Cuánto aumentaron las prepagas? ¿Cuánto aumentó el transporte? En algunos casos, el 1.000%. Entonces, evidentemente, son cifras mentirosas, como la cifra de pobreza, seguramente. Y uno puede comprobar la falsedad de estas cuestiones cuando el presidente dice que hay treinta mil terroristas deportados. Es una cifra que no resiste el análisis. Además, es una cifra sospechosa de alguna vinculación histórica. Es demasiado. Si un país tiene treinta mil terroristas, cae al otro día. Dice que él sacó quince millones de personas de la pobreza, y como esa hay montones de frases que no se sostienen.