10 de mayo de 2008

Ayn Rand. De la lucidez canallesca a la diatriba rencorosa

Ayn Rand escribió en 1950: "Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad esta condenada". Al leer este párrafo fuera de contexto, resulta casi imposible no aprobarlo. Describe de una manera clara y categórica la realidad de cualquier sociedad contemporánea, aludiendo al mayor de los flagelos que sufren (y practican) sus ciudadanos: la corrupción.
Ayn Rand nació en San Petersburgo, Rusia, el 2 de febrero de 1905, con el nombre de Alissa Zinovievna Rosenbaum, y murió setenta y siete años después, el 6 de marzo de 1982, en New York, Estados Unidos. Estudió Historia y Filosofía en la Universidad de Petrogrado, en donde conoció la obra literaria de Edmond Rostand (1868-1918), Friedrich Schiller (1759-1805) y Fyodor Dostoievsky (1821-1881), y la filosofía de Friedrich Nietzsche (1844-1900).
Completó luego un curso de posgrado en el Departamento de Pedagogía Social a cargo del Estado, que incluía Historia, Filología y Leyes, por lo que se graduó tres años después, en 1924; y al año siguiente estudió escritura de guiones en el Instituto Estatal de Artes Cinematográficas.
En 1926 abandonó la Unión Soviética para nunca regresar. Oficialmente, viajó para visitar a su familia en Chicago, pero en realidad buscaba huir de su país -al que detestaba, incluso antes de la revolución-. Luego de vivir varios meses con sus familiares, se dirigió a Hollywood donde conoció al director Cecil B. DeMille (1881-1959), quien la empleó como extra en su película "The king of kings" (Rey de reyes, 1927), para poco después comenzar a trabajar como guionista bajo el seudónimo de Ayn Rand.
En 1931 adquirió la ciudadanía estadounidense. Mucho después, cuando ya llevaba algo más de cuarenta años viviendo en ese país, declaró: "Puedo decir, y no como un mero patrioterismo, sino con el conocimiento completo de las necesarias raíces metafísicas, epistemológicas, éticas, políticas y estéticas, que los Estados Unidos de América es el más grande, noble y, en sus principios fundadores originales, el único país moral en la historia del mundo".
En los siguientes años desarrolló, paralelamente a su labor como guionista, una importante carrera como novelista, publicando "Night of January 16th." (La noche del 16 de enero, 1934), "We the living" (Los que vivimos, 1936), "Anthem" (Himno, 1938), "The fountainhead" (El manantial, 1943) y "Atlas shrugged" (La rebelión de Atlas, 1957).
Más tarde se centró en los fundamentos filosóficos del capitalismo, que compiló en un movimiento llamado Objetivismo, su propio sistema filosófico, al que definió como la "filosofía para vivir en la tierra". Rand describió al Objetivismo como un sistema integrado de pensamiento cuya meta fundamental era "definir los principios abstractos en los que el hombre debe pensar y actuar si es que quiere vivir la vida propia de un hombre", poniendo especial énfasis en los conceptos de individualismo, egoísmo racional y capitalismo.
Para exponer su filosofía, Rand escribió numerosos artículos y ensayos, en los que defendió el ateísmo como única postura racional ante el concepto Dios, al que consideraba indemostrable racionalmente; una suma de contradicciones metafísicas, y por lo tanto, un atentado contra el funcionamiento mental del hombre que lo aceptase. También estaba a favor de la total libertad para producir, distribuir y consumir cualquier tipo de drogas; y la total libertad para producir y distribuir cualquier tipo de texto o medio audiovisual, incluida la propaganda nazi o comunista y la pornografía. Por otro lado se manifestó en contra del reclutamiento forzoso de soldados en el ejército y defendió el derecho absoluto de las mujeres a abortar.
Basándose en el principio de que la esfera de la libertad del individuo sólo puede autorrealizarse a través de la propiedad privada, Ayn Rand defendió con énfasis su postura: "Defendemos el capitalismo porque es el único sistema orientado hacia la vida de un ser racional. Cuando digo capitalismo, quiero decir capitalismo completo, puro, incontrolado, no regulado. El capitalismo es el único sistema moral de la historia y es el que ha creado los mayores estándares de vida jamás conocidos en el mundo. La evidencia es incontrovertible".
Profundizando un poco más en la materia, escribió: "El valor económico del trabajo de un hombre está determinado, en un mercado libre, por un solo factor: el consentimiento voluntario de aquellos con la voluntad de comerciar con él a cambio de sus productos o de su trabajo... El poder económico se ejerce a través de lo positivo, ofreciendo a los hombres una recompensa, un incentivo, un pago, un valor. El poder político se ejerce a través de lo negativo, por la amenaza de castigo, daño, encarcelamiento y destrucción... Las herramientas del hombre de negocios son los valores, la herramienta del burócrata es el miedo... Cuando los trabajadores luchan por mayores sueldos, se le llama beneficios sociales, cuando los empresarios luchan por mayores beneficios, esto es condenado como avaricia egoísta".
Haciendo alarde de un brutal desconocimiento de la historia, prosiguió: "El capitalismo no creó la pobreza, la heredó... El capitalismo ha sido el único sistema de la historia en el cual la riqueza no se ha adquirido mediante saqueo, sino mediante producción, no por la fuerza, sino mediante el comercio, el único sistema que ha defendido el derecho de los hombres a su propia mente, a su trabajo, a su vida, a sí mismos... No soy primariamente una defensora del capitalismo, sino del egoísmo".
¿Negligencia?, ¿ingenuidad?, ¿frenesí?, ¿desmesura?, ¿frigidez?, ¿anorgasmia?. Vaya uno a saber.