31 de mayo de 2008

Nicolás Guillén: "Yo no soy un hombre puro"

Nicolás Cristóbal Guillén Batista nació el 10 de julio de 1902 en Camagüey. Desde su juventud participó intensamente en la vida cultural y política cubana, lo que le costó el exilio en varias ocasiones. Inició su producción literaria en el ámbito del posmodernismo para afianzarla en el de las experiencias vanguardistas de los años veinte, en cuyo contexto se convirtió pronto en el representante más destacado de la poesía negra o afroantillana. Fue colaborador de una gran cantidad de diarios y revistas, entre ellos "Camagüey Gráfico", "Diario de la Marina", "La Semana", "El Mundo", "Vanguardia Obrera", "Gaceta del Caribe" y "El Nacional de Caracas".
De su basta obra poética se destacan: "Motivos de son" (1930), "Sóngoro cosongo" (1931), "Cantos para soldados y sones para turistas" (1937), "El son entero" (1947), "La paloma de vuelo popular" (1958), "El gran zoo" (1967), "La rueda dentada"
(1972), "Por el mar de las Antillas anda un barco de papel"
(1978) y "Sol de domingo" (1982). En "Prosa de prisa" (1975) se recogieron sus trabajos periodísticos.
En 1982, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), declaró que Nicolás Guillén "significa el más alto ejemplo actual de vida y obra creadoras, que por su fidelidad inquebrantable a la tradición patriótica y revolucionaria de la cultura cubana, ha sido capaz de expresar, con vigoroso genio artístico, la sensibilidad, el carácter, el proceso histórico y el espíritu combativo de un pueblo, de un ámbito geográfico y de una época".
Nicolás Guillén falleció en La Habana el 16 de julio de 1989.

BURGUESES
No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a darme pena,
aprieto bien los dientes y cierro bien los ojos.
Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas.
Pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes.
Pienso en mis largos días sin camisa ni sueños.
Pienso en mis largos días con mi piel prohibida.
Pienso en mis largos días.
—No pase, por favor. Esto es un club.
—La nómina está llena.
—No hay pieza en el hotel.
—El señor ha salido.
—Se busca una muchacha.
—Fraude en las elecciones.
—Gran baile para ciegos.
—Cayó el Premio Mayor en Santa Clara.
—Tómbola para huérfanos.
—El caballero está en París.
—La señora marquesa no recibe.
En fin, que todo lo recuerdo.
Y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Pero además, pregúnteles.
Estoy seguro
de que también recuerdan ellos.


DIGO QUE YO NO SOY UN HOMBRE PURO
Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas
falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario.
O posible.
O si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
el agua de laboratorio,
sin un grano de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah!, qué porquería.
Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres, naturalmente,
pues mi amor puede decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos y chorizos, y
huevos, pollos, carneros, pavos,
pescados y mariscos,
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
y fornico (incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo,
creo que hay muchas cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
en vez de acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado,

donde abre sus flores de semen provisional
la fauna pederasta.
La pureza de los clérigos.
La pureza de los académicos.
La pureza de los gramáticos.
La pureza de los que aseguran
que hay que ser puros, puros, puros.
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
La pureza del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió.
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes en el pecho,

y dice santo, santo, santo,
cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza de quien

no llegó a ser lo suficientemente impuro
para saber qué cosa es la pureza.
Punto, fecha y firma. Así lo dejó escrito.

30 de mayo de 2008

Hemingway, la guerra, la muerte y esas otras cosas tristes

Ernest Hemingway, uno de los más famosos escritores de la literatura norteamericana contemporánea, nació en Oak Park, Illinois, en 1899 y murió en Ketchum, Idaho, en 1961. En 1921 se instaló en París como corresponsal de prensa, y en los años siguientes viajó por Europa y frecuentó los círculos literarios de la "generación perdida". En 1926 apareció su primera novela, "The torrents of spring" (Aguas primaverales), y en ese mismo año publicó "The sun also rises" (Fiesta). De regreso a los Estados Unidos, escribió otra novela de gran éxito, "A farewell to arms" (Adiós a las armas, 1929), y el tratado taurino "Death in the afternoon" (Muerte en la tarde, 1932). Otras obras suyas son "Green hills of Africa" (Las verdes colinas de Africa, 1935), "The snows of Kilimanjaro" (Las nieves del Kilimanjaro, 1936), "To have and have not" (Tener y no tener, 1937), "For whom the bell tolls" (Por quién doblan las campanas, 1940) y "Across the river and into the trees" (Al otro lado del río y entre los árboles, 1950). "The old man and the sea" (El viejo y el mar, 1952) fue una de sus últimas obras y una de las más admiradas universalmente. Obtuvo el Premio Pulitzer en 1953 y el Premio Nobel en 1954. A su muerte dejó varios libros inéditos. En 1964 apareció "A moveable feast" (París era una fiesta), en 1967 se recogieron en el volumen "By line" (Enviado especial) sus principales artículos periodísticos y en 1970 se dio a conocer otra novela, "Islands in the stream" (Islas a la deriva). Después han aparecido sucesivamente "The Nick Adams stories" (Nick Adams, 1972), "88 poems" (88 poemas, 1979), "The dangerous summer" (El verano peligroso, 1985), "Dateline: Toronto" (Publicado en Toronto, 1985) y "The garden of Eden" (El jardín del Edén, 1986).
De su extensa producción, a veces escéptica, a veces nostalgiosa, pero siempre lacónica y emotiva, son los siguientes fragmentos:

"Imagínense lo que ocurriría si un hombre tuviese que intentar matar a la luna todos los días. La luna corre rápido. Pero imagínense ahora lo que ocurriría si un hombre tuviese que intentar matar al sol. Nacimos con suerte".

"Es una estupidez no tener esperanza. Creo que además es un pecado perder la esperanza. Pero no debo pensar en pecados. Ya tengo demasiados problemas como para ponerme a pensar en peca­dos. La verdad es que no comprendo bien qué son los pecados".

"Todos los que son buenos y firmes son alegres. Ser alegre es mucho mejor y es señal de una cosa: de que se es inmortal mien­tras se está vivo. Es algo difícil y ya no quedan muchos así. La mayoría de los luchadores joviales desapareció. Quedan poquísimos".

"Uno sabía que en el otoño se iba a poner triste. Una parte de nos­otros muere cada año, cuando las hojas caen de los árboles y sus ramas quedan desnudas, golpeadas por el viento y la luz fría e in­vernal. Pero también sabíamos que habría siempre otra primavera, así como sabíamos que el río fluiría nuevamente después de haber estado congelado. Cuando las lluvias frías continuaban durante largo tiempo y terminaban matando la primavera, era como si una criatura joven hubiese muerto sin ninguna razón".

"Cuando me siento deprimido me gusta pensar en la muerte y en las diversas maneras de morir. Y pienso que el medio más efectivo sea, probablemente, saltar de un transatlántico en la noche, a menos que se pueda encontrar un modo de morir durante el sueño. No hay duda de que, así, la cosa resultaría y, en última instancia, no parece ser una muerte muy desagradable. Habría, apenas, el instante de dar el salto, y, para mí, es muy fácil dar cualquier tipo de salto. Además, nunca terminarían de saber lo que pasó realmente; no habría autop­sia ni nadie tendría que cargar con los gastos y siempre quedaría la posibilidad de que nos concedan que fue un lamentable accidente".

"Los muertos en la guerra son, generalmente, machos de la especie humana, aun cuando eso no sea enteramente cierto en lo que atañe a los animales; así, entre los caballos, vi también, frecuentemente, yeguas. En cuanto al sexo de los muertos, el hecho es que nos habituamos tanto a que los muertos sean siempre de sexo masculino que la visión de una mujer muerta es extremadamente chocante".

"Era sorprendente que el cuerpo humano no se fragmentase a lo largo de las líneas anatómicas, sino que se dividiese tan caprichosa­mente como una bomba altamente explosiva al estallar. Además, claro, estaba la presencia de los muertos. Ellos cambian un poco de apariencia cada día, hasta que son enterrados. En las razas caucásicas se producen los siguientes cambios de color: del blanco al amarillo, después amarillo verdoso y finalmente, negro. Los muertos aumentan de volumen todos los días hasta que se vuelven demasiado grandes para sus uniformes. Luego, el pormenor que más sorprende es la cantidad de papel que suele estar desparramado en torno a los muertos. La posición en que se los deja, incluso antes de pensar en enterrarlos, depende, en suma, del lugar donde están ubicados los bolsillos del uniforme. En el ejército austríaco esos bolsillos están en la parte trasera de los pantalones. Por lo tanto, al cabo de un corto espacio de tiempo, todos los cadáveres terminan boca abajo, con el forro de los bolsi­llos hacia afuera".

"La guerra moderna es siempre planeada y desencadenada por demagogos y dictadores que juegan con el patriotismo de su pueblo, engañándolo y empujándolo a la falsa convicción de la necesidad de la guerra, esa gran falacia, cuando sus pregonadas reformas fraca­san y dejan descontento a la gente que ellos desgobiernan. Y nos­otros, en los Estados Unidos, teníamos la obligación de comprender que a ningún hombre le fue concedido, por muy noble y mejor que él sea o por más que pretenda obtener esa concesión gradualmente, el poder de llevar este país a una guerra que está siendo urdida en este momento y que se halla cada vez más cerca, premeditada como un asesinato largamente planeado. Cuando concedemos poderes a un gobernante, investido de responsabilidades ejecutivas, no sabe­mos quién va a ocupar tal cargo o quién lo va a ejercer en una época de grave crisis".

La libertad de prensa según Thomas Love (Buenos Aires, 1827)

El "British Packet and Argentine News" apareció en Buenos Aires entre 1826 y 1858. Desde su lanzamiento y hasta 1845, su director y único redactor fue Thomas George Love (1784-1845), un inglés de gran prestigio entre los británicos residentes en la gran aldea porteña. Love fue un escritor satírico, tolerante y liberal, conocedor minucioso de la ciudad en que vivía y, al decir del escritor y crítico literario Paul Groussac (1848-1929), "un periodista lúcido y moderno, muy adelantado a su tiempo".El 27 de octubre de 1827, cuando la prensa rioplatense debatía ardorosamente los sucesos que tenían como protagonistas al gobernador Manuel Dorrego (1787-1828) y al representante de los intereses de la Corona Británica en Buenos Aires, lord John Ponsomby (1772-1855), a raíz del conflicto con el Imperio del Brasil, Thomas Love escribió:
"La guerra desencadenada en los periódicos de Buenos Aires parece estar dirigida más bien contra los indivi­duos que contra los principios. Sin embargo, vemos que algunos escritores han fijado particularmente su aten­ción en una cuestión política más compleja: la libertad de prensa. No podemos aprobar esta elección porque, además de las complicaciones y dificultades del tema, que sólo puede ser profundamente tratado después de siglos de experiencia en la carrera de la libertad, es tan delicado y frágil en su naturaleza, que apenas puede tocarse, sin herirlo. Así, durante las últimas conmocio­nes en Europa, cada vez que surgió la discusión fue siempre para asestar algún golpe fatal a esa preciosa y noble prerrogativa, Cuando las autoridades provocan la
discusión pública de sus principios básicos, es con la natural propensión a disminuirlos y, por consiguiente, nunca nos parecen tan libres de peligro como cuando no se habla de ellos. Es como el aire que respiramos, que sólo puede llamar nuestra atención cuando descubrimos en él alguna cualidad ofensiva para la salud o para los sentidos. El principio de la libertad de prensa ha sido tratado con igual grado de fundamento, aunque de modo dife­rente, por dos grandes escritores del siglo pasado, el obispo Berkeley y el crítico Du Marsais. El primero dijo: 'La utilidad y la verdad no pueden ser divididas; el bien general de la humanidad será la regla o la medida de la verdad moral'. El segundo se expresó de manera más apropiada aún sobre el objeto en discusión: 'El rasgo distintivo de la verdad es que resulta igual y constante­mente ventajosa para todos; mientras que la falsedad, útil por poco tiempo para pocos individuos, es siempre lesiva para la masa'. Esta es la regla infalible por la cual los amigos y los enemigos de la libertad de prensa deberían ser juzgados y el sentido común nos dice que el que no tiene nada que temer de la verdad no tiene interés en cortar sus alas. Pero la prensa tiene otra virtud admirable, que no posee ninguna otra institución humana: los males que causa, también los cura. En verdad, sólo ella puede curarlos. Si se echaran en una taza unas pocas gotas de veneno, la misma taza contendría el antídoto. El teatro de la acusación es el de la defensa. Así pues, ni el error ni la calumnia pueden disfrutar más que un breve y precario triunfo si se hace uso de los medios de difusión. La verdad y la inocencia inmediatamente se presentan y, sin el más mínimo esfuerzo, ponen a su miserable adversario fuera de combate.En oposición a estas consoladoras reflexiones, se ha dicho últimamente, en uno de los periódicos de esta capital, que el ridículo puede utilizarse con impunidad por medio de la prensa, que no hay salvaguardia contra él y que, por consiguiente, es legítimo desnaturalizar los más nobles pensamientos y las más puras intenciones. Esta objeción, que parece a primera vista de algún peso es, sin embargo, fácilmente rebatible. El ridículo podrá caer o bien sobre las personas que merecen censura o sobre aquellas que no la merecen. En el primer caso, debe considerarse como parte de la censura, como un ingrediente más del castigo que merece la persona censurada, y no podemos ver que daño puede haber en una sonrisa burlona que acompañe la represión, o en un epigrama que agregue fuerza al odio suscitado por el culpable. Si un ministro es un enemigo de la libertad o si un magistrado vende la justicia, no puede haber daño en que la denuncia esté sazonada con la sal del ridículo, y por el contrario esto contribuye a aumentar el repudio general provocado por tales actos. Si, a la inversa, se hiciera víctima del ridículo a un inocente, esto sólo hará impresión en un pequeño número de personas malévolas y corrompidas. Por la misma razón, es enteramente inofensivo; la gran mayo­ría lo rechaza con horror, ya que nunca se ha visto que la opinión general apruebe lo que ofende a la moral pública. Pero, tomando una posición más elevada, no teme­mos afirmar que todo el mal que pueda hacerse con el abuso del ridículo, aun cuando se emplee de un modo sumamente injusto, no iguala al que resultaría de la más mínima restricción impuesta sobre la prensa. Los gobier­nos pierden todo freno, toda moderación, una vez que han entrado en el peligroso camino de las leyes prohibitivas.La facilidad con que la primera ley es aceptada los induce a intentar otras y la cadena que sigue no tiene fin. Lo peor de esto es que, en tales casos, la libertad conculcada busca otros medios para recuperar sus lími­tes primitivos; el ingenio, restringido por los grillos que se le han impuesto, encuentra innumerables formas para escapar de las barreras que lo confinan. Entonces, el poder así frustrado se exaspera más y su misma impo­tencia aumenta su irritabilidad; la lucha entre los perse­guidos y los perseguidores se vuelve más y más amarga, y las leyes, una burla. Si entonces se nos preguntara qué debería hacerse con la libertad de prensa, nosotros contestaríamos: dejarla en paz, y si es cierto, como se cree generalmente, que el gobierno nacional pudo haber prolongado su existencia persiguiendo a aquellos que lo combatieron a través de la prensa, aplaudimos su tolerancia y confesamos que, aun admitiendo que grandes males pueden ser consecuencia de su caída, mayores hubieran sido los males que hubiera acarreado su empeño por evitarla".

27 de mayo de 2008

El nazismo como farsa y como tragedia

El nazismo llegó al poder gracias a la crisis eco­nómica. Su primer período de éxito coincidió con los años de inflación posteriores a la finalización de la Primera Guerra Mundial producto del desgobierno suscitado a partir de la crisis y posterior escisión del socialismo; declinó cuando en 1923 llegó la estabilidad monetaria de la mano de Gustav Stresemann (1878-1929) primero como Canciller y luego como Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Weimar y volvió a florecer con la Gran Depresión de 1929.
Los comerciantes, empleados y artesanos ale­manes habían vivido un período de expansión durante casi un siglo; pero tras las duras privaciones de la guerra, las rentas se hundieron, el dinero careció de valor y el desempleo hizo estragos. Tras la breve pausa de 1924 a 1929, el sistema entró en una de sus periódicas crisis -tal vez la mayor hasta entonces- y los alemanes pasaron a tener miedo del hambre y la miseria.
Los competidores eventuales, los obreros y los comerciantes extranjeros comenzaron a ser mirados con descon­fianza y la suspicacia se extendió a los judíos. El 28 de marzo de 1933 el periódico del partido nacionalsocia­lista, el "Vólkischer beobachter", publicó: "Más de nueve millones de personas están sin trabajo en Alemania y nuestro proletariado intelectual se cuenta por centenares de millares. A pesar de ello, el pueblo alemán ha permitido a cientos de mi­les de intelectuales judíos que participen en las profesiones liberales". La solución propuesta resultaba muy clara: era preciso retirar a los judíos los empleos que habían usurpado. Un razonamiento que recuerda peligrosamente a los que hoy en día utiliza España con los marroquíes y los ecuatorianos, Italia con los albaneses y los rumanos, Francia con los argelinos, los libios y los tunecinos, Estados Unidos con los mejicanos y los colombianos, México con los guatemaltecos, los hondureños y los salvadoreños, y la Argentina con los bolivianos, paraguayos, peruanos y chilenos.
En 1924, el futuro Jefe de la Policía Secreta Heinrich Himmler (1900-1945) encargado de la persecución y eliminación metódica y sistemática de opositores ya fuesen socialistas, gitanos, judíos, homosexuales o testigos de Jehová, explicó cuáles fueron los mecanismos que condujeron al pueblo alemán a la ruina: "A causa de las especulaciones y las fluctuaciones que imprime a la Bolsa, la judería mantiene en un bajo nivel los precios de producción y hace aumentar sin cesar los precios de con­sumo. El agricultor debe ganar poco, el habitan­te urbano gastar mucho. La diferencia va a parar a los bolsillos de los judíos y de sus aliados". Lo que pasó por alto el jerarca nazi es que el sistema capitalista de producción no reconoce razas ni religiones.
No obstante, los alemanes se convencieron en seguida: del mismo modo en que el Estado restringía las importaciones extranjeras tenía la obligación de proteger el trabajo nacional. Fue entonces cuando apareció netamente el ca­rácter demagógico de la política nazi que, significativamente también, recuerda al discurso predominante en muchas clases dirigentes actuales.
Retomando el tema específico de los judíos, resulta instructiva la lectura de esa especie de autobiografía que constituye el primer volumen de "Mein kampf" (Mi lucha), en la cual Adolf Hitler (1889-1945) intentó establecer el itinerario espiritual del perfecto na­cionalista. Hitler creció en un ambiente hos­til a los judíos, los que estaban muy mal considerados en Linz, la ciudad en donde pasó su in­fancia. No estaban marginados en un ghetto, pero se encontraban envueltos en un ambiente de des­confianza al considerárselos a la vez que extranjeros como peligrosos ex­plotadores. Lo mismo le sucedió en Viena, en donde encontró a los judíos tradicionales que le produjeron una espe­cie de trauma: "Un día que atravesaba el casco viejo de la ciudad, me tropecé de pronto con un personaje que llevaba unos mechones de cabellos negros e iba vestido con un largo caftán. ¿También ése es un judío? Tal fue mi primer pensamiento. En Linz no tenían ese extraño aspecto. Exa­miné al hombre con disimulo y prudentemente, pero cuanto más contemplaba ese rostro extraño y escrutaba cada uno de sus rasgos, tanto más la primera pregunta que me había formula­do tomaba en mi cerebro otra formulación: ¿también ése es un alemán?".
La evolución del pensamiento de Hitler es la característica de muchos intelectuales desclasados y pequeño burgueses. Al viejo recelo, adquirido de un modo natural en la fami­lia, se añadió más tarde un sentimiento de profunda repul­sión: los verdaderos judíos, los que no se ocultaban tras las indumentarias de corte occidental, eran sucios y su suciedad física era el reflejo de su infe­rioridad de alma: "Que no tenían demasiado entusiasmo por el agua, es algo que uno podía advertir simplemente mirándolos, e incluso, por desgracia, con dema­siada frecuencia hasta cerrando los ojos. Más de una vez me ocurrió el sentir náuseas al percibir el hedor de estos vestidores de caftanes. Todos estos detalles eran de por sí muy poco atractivos; pero era una auténtica repugnancia la que surgía cuando descubría, bajo su capa de suciedad, la miseria moral del pueblo elegido. Porque, ¿existe acaso una forma cualquiera de suciedad, un tipo de infamia bajo toda clase de apariencias, en especial la vida social, en la cual siquiera un solo judío no haya participado? Tan pronto como se aplicaba el escalpelo a un abceso de esta naturaleza, se descubría, a la manera de un gusano en un cuerpo en putrefac­ción, un abyecto hebreo completamente deslum­brado por esta luz súbita".
En el capítulo XI de ese primer tomo -el único de al­cance doctrinal- Hitler dice: "Ahora comienza la mayor y última revolu­ción. En el momento en que el judío conquista el poder político, arroja los últimos velos que toda­vía lo ocultaban. El judío demócrata y amigo del pueblo cede la plaza al judío sanguinario y tirano de los pueblos. Persigue, al cabo de pocos años, exterminar a los representantes de la inteligencia y, al privar a los pueblos de los que eran por na­turaleza sus guías espirituales, los hace maduros para el papel de esclavo, puesto para siempre bajo el yugo".
Hitler, al igual que Himmler y toda su camarilla de secuaces, persiste en la idea de ignorar el devenir materialista de la historia y focaliza en un pueblo el origen de todas las tragedias.
La primera parte de la obra fue escrita en la cárcel. Una vez liberado en 1926, publicó un segundo tomo en el que definió lo que sería el Estado nacionalsocialista y las grandes líneas de su política exterior. En esta segunda parte, el peligro que representan los judíos proviene de su acción diplomática: "La finanza judía desea no solamente que Alemania sea radicalmente arruinada en el terreno económico, sino también que sea políticamente reducida de un modo completo a la esclavitud. Todo lo que se imprime en el mundo entero contra Alemania está escrito por los judíos, de la misma manera que, tanto en tiempo de paz como durante la guerra, la prensa de los bolsistas judíos y la de los marxistas atizó sistemáticamente el odio contra Alemania hasta conseguir que los Estados renunciaran a su neutralidad, unos tras otros, y, sacrificando los verdaderos intereses de los pueblos, entraran en la coalición mundial que nos hacía la guerra. El planteamiento que se hacen los judíos es evidente. La bolchevización de Alemania, es decir, la destrucción radical de la conciencia nacional popular alemana, que haga posible la explotación de la fuerza productora alemana sometida al yugo de la finanza judía internacional, no es sino el preludio de la extensión siempre creciente que culminará en la conquista del mundo entero soñada por los judíos. Si nuestro pueblo y nuestro Estado llegaron a ser las víctimas de estos tiranos de pueblos que son los judíos, sedientos de sangre y ávidos de dinero, toda la tierra quedará aprisionada en los tentáculos de estas hidras; pero si Alemania escapa a su presa, podremos considerar que el mayor peligro que jamás ha­yan conocido todos los pueblos del orbe no ame­nazará ya el mundo entero".
Es notable la similitud de estos argumentos con los expresados por el Departamento de Estado norteamericano: antes, en tiempos de la Guerra Fría, con la Unión Soviética; hoy, desmantelada la caterva burócrata del estalinismo, con los fundamentalistas musulmanes. En el nuevo mapa del mundo, los judíos pasaron de ser los aliados del marxismo internacional a ser socios de Estados Unidos en su lucha contra árabes y palestinos que no entienden las reglas del juego.
En una entrevista con­cedida al "Times" el 15 de octubre de 1930, Hitler expresó cuál era la consigna propia de los nazis: "Alemania para los alemanes", la que, curiosamente, recuerda aquella de "América para los (norte) americanos" que popularizó el entonces presidente de Estados Unidos James Monroe (1758-1831) en 1823. Ya en un discurso el 1 de abril de 1939 el dictador alemán había dicho: "Solamente después que este bacilo judío que infecta la vida de los pueblos haya sido elimina­do se podrá esperar la instauración de una coo­peración entre las naciones". Hoy tranquilamente se podría cambiar el nombre del bacilo judío por el de musulmán, o palestino, o inmigrante, o indígena, o cualquier otro y, en el fondo, nada habría cambiado.

26 de mayo de 2008

Dios salve al Rey (y a Händel)

En el museo de Versailles se encuentra un reloj cuya antiguedad se remonta a mediados del siglo XVIII, cuyo carillón ejecuta una melodía idéntica a la del "God save the King", el himno nacional inglés. En un documento de 1719 atesorado en la alcaldía de Saint Cyr sur Mer -en la región de Provence Alpes Coté d'Azur al sur de Francia- firmado por el Alcalde de entonces, se asegura que la melodía no es otra cosa que un antiguo motete conservado en esa comuna desde tiempos del rey Luis XIV (1638-1715).
La pieza en cuestión habría sido compuesta por quien fuera el introductor de la ópera en el país galo, Jean Baptiste Lully (1632-1687), quien la habría escrito para celebrar el restablecimiento del rey que acababa de sufrir una enfermedad, titulándola "Dieu sauve le Roi".
Uno de los máximos exponentes del Barroco, el compositor alemán Georg Friedrich Händel (1685-1759), durante una estadía en Francia lo oyó, lo encontró original y se lo apropió. A su regreso a Inglaterra -en donde se hallaba establecido- se lo ofreció al rey Jorge I de Hannover (1660-1727). Según el profesor del Conservatorio de París, el compositor Louis Bourgault Ducoudray (1840-1910), esta práctica era una costumbre habitual en Händel, a quien llamó despectivamente "el más grande ladrón musical que haya existido jamás".
Otra versión, sin embargo, atribuye la autoría del himno inglés al barón Henry Carey (1526-1596), un supuesto hijo bastardo del rey Enrique VIII (1491-1547) en la época en que éste estaba casado con Catalina de Aragón (1485-1536), la primera de su media docena de esposas.
Como sea que haya sido, el desliz de Händel no invalida su impresionante producción que abarca 43 óperas, 26 oratorios y una gran cantidad de suites, sonatas, conciertos para órgano y música coral, hasta llegar a las 612 composiciones, más otras 25 entre obras dudosas y perdidas.
En abierta oposición a la opinión de Bourgault Ducoudray, el genial compositor alemán Ludwig van Beethoven (1770-1827) dijo de él: "Händel es el compositor más grande que haya existido jamás, me descubro ante él y me arrodillaría ante su tumba".

E.E. Cummings o la destreza para abrir y cerrar

Edward Estlin Cummings nació en Cambridge, Massachusetts, el 14 de octubre de 1894, hijo de un profesor de Harvard y publicó sus primeros trabajos en las revistas de esa universidad en la que se graduó en 1916. Frecuentó la escritura teatral y la pintura, pero sobresalió en la historia grande de la literatura del siglo XX porque se atrevió a escribir, según puntualizó el crítico musical y literario Harold Schonberg (1915-2003) "algunos de los versos más arbitrarios, poderosos, soberbios, feos, audaces, explosivos, incomprensibles, admirables y discutidos de nuestro tiempo". Le faltó agregar un sólo adjetivo: intraducibles.
Los editores de su obra -aunque él no estaba de acuerdo- escribían su nombre con minúsculas (e.e. cummings) para representar su sintaxis inusual. Sus poemas rompieron con toda estructura al utilizar distorsiones sintácticas, incluyendo neologismos de la jerga callejera y el uso poco ortodoxo de las mayúsculas y la puntuación, en la que los puntos y las comas podían incluso llegar a interrumpir oraciones y hasta palabras. A pesar de su gusto por los estilos vanguardistas y la tipografía inusual, una buena parte de su trabajo es tradicional. De hecho muchos de sus poemas son sonetos.
La revista "The new masses", que divulgaba las obras de los intelectuales comunistas norteamericanos en la década del 30, comentó en una oportunidad que los poemas de Cummings tenían un gran apego a la filosofía social marxista, algo que el autor comenzó a dejar de lado tras profundizar sus críticas a la burocratización estalinista para pasar a aproximarse a la ideología anarquista, sin dejar de admitir que la labor del artista debía vincularse con las propuestas de una organización comunitaria. Esta forma de pensar abarcó los dos últimos tercios de la vida del poeta y se reflejó ampliamente en su textos.
Publicó más de novecientos poemas, dos novelas, muchos ensayos y una gran cantidad de dibujos, bocetos y pinturas. Con su estilo explosivo, sutilmente popular y provocativo, cosechó fanatismos a favor y en contra y es considerado una de las voces más importantes de la poesía del Siglo XX. Falleció el 3 de septiembre de 1962.

I CARRY YOUR HEARTH WITH ME

i carry your heart with me (i carry it in
my heart) i am never without it (anywhere
i go you go, my dear; and whatever is done
by only me is your doing, my darling) i fear

no fate (for you are my fate, my sweet) i want
no world (for beautiful you are my world, my true)
and it's you are whatever a moon has always meant
and whatever a sun will always sing is you

here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life;
which growshigher than the soul can hope or mind can hide)
and this is the wonder that's keeping the stars apart
i carry your heart (i carry it in my heart)

LLEVO TU CORAZON CONMIGO

llevo tu corazón conmigo, (lo llevo en
mi corazón) nunca estoy sin él (donde quiera
que voy, vas vos amada mía; y lo que sea que yo haga
lo hacés vos también querida) no temo

al destino (porque vos sos mi destino, dulce) no quiero
ningún mundo (porque vos sos mi mundo, mi verdad)
y eso es lo que sos vos lo que la luna siempre ha sido
y todo lo que un sol cantará siempre serás vos

he aquí el secreto más profundo que nadie conoce
(he aquí la raíz de la raíz y el brote del brote
y el cielo del cielo de un árbol llamado vida;
que crece más alto de lo que el alma puede esperar o la mente ocultar)
y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas apartadas
llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón)


SOMEWHERE I HAVE NEVER TRAVELLED

somewhere i have never travelled, gladly beyond
any experience, your eyes have their silence:
in your most frail gesture are things which enclose me,
or which i cannot touch because they are too near

your slightest look easily will unclose me
though i have closed myself as fingers,
you open always petal by petal myself as Spring opens
(touching skilfully, mysteriously) her first rose

or if your wish be to close me, i and
my life will shut very beautifully, suddenly,
as when the heart of this flower imagines
the snow carefully everywhere descending;

nothing which we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility: whose texture
compels me with the color of its countries,
rendering death and forever with each breathing

(i do not know what it is about you that closes
and opens; only something in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)
nobody, not even the rain, has such small hands

EN UN LUGAR AL QUE NUNCA HE VIAJADO

en algún lugar al que nunca he viajado, felizmente más allá
de cualquier experiencia, tus ojos tienen su silencio:
en tu gesto más frágil están las cosas que me rodean,
o aquellas que no puedo tocar porque están demasiado cerca

tu mirada más leve fácilmente me libera,
pese a que he cerrado mi ser como un puño,
vos me abrís siempre pétalo por pétalo, como la Primavera abre
(tocando hábil, misteriosamente) su primera rosa

o, si es tu deseo cerrarme, yo y
mi vida se cerrarán muy hermosa, repentinamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve descendiendo cuidadosamente en todas partes

nada de lo que podemos percibir en este mundo se compara
con el poder de tu intensa fragilidad: cuya textura
me somete con el color de sus tierras,
mostrando muerte y eternidad con cada respiración

(no sé que hay en vos que se cierra y se abre;
sólo que hay algo en mí que entiende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas

25 de mayo de 2008

Elizabeth Bishop o el arte de perder

La poetisa norteamericana Elizabeth Bishop nació en Worcester, Massachusetts, el 8 de febrero de 1911 y falleció en Boston, el 6 de octubre de 1979 mientras se desempeñaba como profesora en la Universidad de Harvard. No fue una escritora muy prolífica, pero la profundidad, la calidad y la innovación de su obra la convirtieron en una referente necesaria dentro de la poesía del siglo XX. Publicó su primer libro cuando tenía treinta y cinco años, y su obra se reduce a cuatro poemarios: "North & south" (Norte & sur, 1946), "A cold spring" (Una fría primavera, 1955), "Questions of travel (Cuestiones de viaje, 1965) y "Geography III" (Geografía III, 1976), además de las compilaciones "The complete poems" (Poemas completos, 1969) y la póstuma "New poems" (Nuevos poemas, 1979).
Así como sus dos primeros libros fueron premiados con el Pulitzer, el resto de sus poemarios fueron distinguidos con los galardones más prestigiosos de su país: el National Book Award y el National Book Critics Circle. El reconocimiento de la crítica especializada es unánime, al igual que el de sus contemporáneos. El poeta y ensayista mexicano Octavio Paz (1914-1998) escribió: "Tiene la ligereza de un sueño y la gravedad de una decisión. Sus poemas son construcciones muy rigurosas y, en apariencia, tradicionales, pero los efectos son turbadores".
He aquí un par de sus más recordados poemas:

ONE ART
The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And look! my last, or
next to last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (write it!) like disaster.

UN ARTE
El arte de perder no es muy difícil;
tantas cosas contienen el germen
de la pérdida, pero perderlas no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder
las llaves de las puertas, la horas malgastadas.
El arte de perder no es muy difícil.

Después intenta perder lejana, rápidamente:
lugares, y nombres, y la escala siguiente de
tu viaje. Nada de eso será un desastre.

Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! desaparecieron
la última o la penúltima de mis tres queridas casas.
El arte de perder no es muy difícil.

Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso
reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no ha sido un desastre.

Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto
que amo) me podré engañar. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil,
aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.


SONNET
I am in need of music that would flow
Over my fretful, feeling finger-tips,
Over my bitter-tainted, trembling lips,
With melody, deep, clear, and liquid-slow.


Oh, for the healing swaying, old and low,
Of some song sung to rest the tired dead,
A song to fall like water on my head,
And over quivering limbs, dream flushed to glow!


There is a magic made by melody:
A spell of rest, and quiet breath, and cool
Heart, that sinks through fading colors deep
To the subaqueous stillness of the sea,
And floats forever in a moon-green pool,

Held in the arms of rhythm and of sleep.

SONETO
Necesito de la música que pueda flotar
Sobre las inquietas puntas de mis dedos,
Sobre mis amargos y manchados, temblorosos labios,
Con melodía profunda, clara y lentamente líquida.


Oh, el curativo balanceo, viejo y humilde,
De alguna canción que sonó para el descanso del alma agotada,
Una canción que se derrama, como agua fría, sobre la cabeza
¡Y sobre estremecidos miembros, los sueños salen a caminar!


Hay algo mágico creado por la melodía:
Un hechizo de tranquilidad, una quieta respiración
Y un corazón fresco que se sumerge atravesando colores marchitos
Hacia la honda, sumergida tranquilidad marina,
Y que flota siempre en un charco, verdoso por la luna,
Alzado en brazos por el sueño y el ritmo.

21 de mayo de 2008

Stonehenge, el observatorio de piedra

Al sudeste de Inglaterra, en la planicie de Aversbury a 12 kilómetros del pueblo del mismo nombre, se emplaza en medio de la ex­tensa llanura, un conjunto armónico de rocas gigantescas de entre tres y nueve toneladas de peso conocido con el nombre de Stonehenge. La estructura de esta construcción está cons­tituida por tres círculos concéntricos, a su vez formados con enormes piedras implantadas en la tierra. La altura promedio de éstas es de siete metros y medio; algunas de ellas forman trilitos (arcos primitivos hechos con dos piedras verti­cales y una horizontal que descansa sobre las otras). Únicamente el círculo interior está inte­grado por treinta rocas de más de cinco metros de altura. En los extremos norte y sur de la cir­cunferencia mayor existen unos pequeños mon­tículos; en el centro de cada uno de ellos hay clavadas unas piedras de dos metros de altura. De un punto de la circunferencia mayor sale una calzada que termina en una piedra de siete metros de alto, conocida como "Friar's heel" (Talón del frai­le).
El profesor Richard Atkinson (1920-1994), arqueólogo y es­pecialista en culturas europeas primitivas, dio su visión de Stonehenge en un artículo publi­cado en 1949 por la "Scientifical Review", de Londres: "De primer impacto la impresión que causó Stonehenge en mí es que se trataba de un templo. Sin embargo, una observación más minuciosa borró esta impresión. En realidad, cuanto más tiempo observaba, más me parecía que el monumento tenía claras implicaciones astronómicas; se nota que la erección de las piedras obedeció a medidas muy precisas. Me retiré sumamente desconcertado del lugar".Atkinson no fue la primera persona a quien Stonehenge causó sorpresa. Durante siglos, los cuentos y leyendas sobre esa construcción proliferaron sin cesar. Así, por ejemplo, la tradi­ción popular inglesa cuenta que Stonehenge fue construido en los míticos tiempos del rey Arturo por el mago Merlín, como un templo para él y sus discípulos, los druidas. Conforme a tal idea, se trataría de un ámbito sagrado que distintos hechiceros utilizaron posteriormente en diversos periodos de la historia.
En el siglo diecisiete, el arquitecto Iñigo Jones (1573-1652), que investigó el monumento por mandato del rey Jacobo Carlos Estuardo (1566-1625), llegó a la conclusión de que Stonehenge no pudo haber sido construido por los druidas debido a su desconocimiento de la astronomía, la arquitectura y la aritmética, ni por los antiguos británicos a quienes consideraba demasiado rudimentarios, sino por los romanos durante su época de domi­nio en las islas británicas (siglo X a.C.), a los que atribuyó el poder de realizar una construcción semejante por sus avanzados conocimientos en materia de artes y de ciencias. Luego de someter a los habitantes de las islas, sostuvo Jones, los romanos hi­cieron de Stonehenge un templo para sacrificios.Los primeros aportes a los que se conce­de cierta validez científica los hizo el científico John Aubrey (1626-1697), alrededor de 1790, cuando determinó que Stonehenge era anterior a la presencia de los romanos en Gran Bretaña. Además hizo interesantes descubrimientos como "Los agujeros de Aubrey", 56 pequeños ho­yos dispuestos en círculo formando una circunferencia, y sostuvo la veracidad de las leyendas sobre los druidas.
Durante el siglo XVIII fueron elaboradas va­rias explicaciones para el misterio de Stonehen­ge: una de ellas -expuesta por un relojero de nombre Fitzkirk- sostenía que el monumento de piedra había sido levantado por una raza de gigantes que supuestamente vivió en el sudeste de Inglaterra hacia el año 1000 a.C. Para apuntalar su explicación, Fitzkirk declaró haber encontrado bajo tierra -a diez metros de profundidad- restos óseos, entre los que había un fémur hu­mano de un metro y medio de longitud. Aunque Fitzkirk nunca pudo enseñar el su­puesto fémur del gigante (ni siquiera algún resto óseo procedente de Stonehenge), su expli­cación alcanzó relativa notoriedad.En 1740 el doctor William Stukeley (1687-1765) prestigioso anticuario británico, estudió las ruinas y afirmó que los constructores de Stonehenge conocían y usaron el compás en los planos, puesto que el círculo de la zanja era perfecto; de ahí concluyó que Stonehenge constituía una especie de calen­dario agrícola, construido en épocas prehistó­ricas. Cuatro décadas más tarde, el físico Henry Wasey (1731-1798) sugirió la posible utilidad astronómica de Stonehenge cuando afirmó que la construcción se hallaba en el mejor de los lugares para observar los cuerpos celestes.
En 1849, el anticuario Algernon Herbert (1792-1855) afirmó que Stonehenge era un antiguo cementerio construido en el pri­mer siglo de la era cristiana, aunque no dijo quién lo levantó.
Ya a principios del siglo XIX surgieron las explicaciones más audaces sobre los megalitos de Aversbury. Se dijo que Stonehenge había sido construido por una raza de hombres anterior a Adán y que, en realidad, no quedaban más que ruinas de él, ya que fue destruido por el Diluvio Univer­sal. También se sostuvo la hipótesis de que era obra de unos supuestos seres lunares, para quienes los megalitos constituían un punto de reunión en sus visitas a la Tierra, o que el monumento era uno de los últimos resquicios arqueológicos de la legendaria Atlántida.
A pesar de lo descabelladas que suenan al­gunas de estas proposiciones, la investigación científica no había hallado el secreto de tales megalitos.

William Cunnington (1754-1810) realizó excavaciones a principios del siglo XIX y encontró alrededor de las colosales piedras madera carbonizada, huesos de animales, cerámicas y urnas. A co­mienzos del siglo XX, el astrónomo norteamericano Samuel Langley (1834-1906) escribió un artículo sosteniendo la identidad de Stonehenge como observatorio astronó­mico. Pero hubo que esperar las teorías del arqueólogo Richard Atkinson (1920-1994) para darle algo de verosimilitud al origen de los extraños megalitos. A juicio de Atkin­son, el inicio de la construcción de Stonehenge, se remontaba hasta el año 2350 a.C., durante la edad de bron­ce; el monumento, según su teoría, había sido construido por etapas, diferentes en cuanto a tiempo histórico pero complementarias en cuan­to al proyecto global. La primera de esas fases de construcción se sitúa entre los años 2350 y 1900a.C. En esa etapa se hicieron "los agujeros de Aubrey" y la zanja exterior que rodea al círculo de pie­dras. Durante el siguiente periodo, calculado entre el 1900 y el 1700 a.C., se construyeron el círculo interior y parte del círculo exterior, así como el "Talón del fraile". La tercera etapa se extiende de 1700 al 1350 a. C., y en ella fue­ron erigidas las piezas restantes, entre otras los cinco trilitos y los montículos pequeños. Sin embargo, Atkinson no proporcionó da­tos o pruebas precisas acerca de la función de Stonehenge. A principios de 1950, el arqueólogo inglés John F.S. Stone (1891-1957) aportó documentos bastante sólidos a favor de la hipótesis del ob­servatorio astronómico, al demostrar que Stonehenge guarda varios nexos con el Sol. Por ejemplo, si se traza un eje imaginario entre el centro del círculo interior y la piedra llamada "Talón del fraile", se tiene el punto preciso por donde el Sol aparece cada 21 de junio, día en que comienza el verano, y si se toma como punto de refe­rencia el "Talón del fraile" también queda ali­neado al Sol el 21 de diciembre, fecha de en­trada del invierno, mientras que los pequeños montículos señalan la posición lunar en la mis­ma fecha.
No son estas todas las relaciones. Muchas líneas factibles de trazarse partiendo de dife­rentes piedras parecen señalar observaciones astronómicas relacionadas con la posición so­lar. El investigador afirmó que los constructores de Stonehenge habían creado un sistema de pre­dicción de eclipses, vinculado con "los aguje­ros de Aubrey". Por lo pronto, parece haber una perfecta concordancia entre los ejes imagi­narios del centro de la construcción, dichos agujeros y las respectivas posiciones lunares. Para otros eruditos, sin embargo, "los agujeros de Aubrey" marcan eclipses solares. El Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge también ha realizado investigaciones en el lugar. Según se desprende de éstas, uno de los misterios de Stonehenge quedó en evidencia: desde el centro del círculo interior y de frente al "Talón del fraile" se observa el paso del Sol a lo largo del horizonte, hasta volver a alcanzar el mismo punto 365 días después; las piedras marcan las estaciones y la posición de la Luna con respecto al Sol. Stonehenge representa, pues, un perfecto ca­lendario anual, así como un inmejorable observatorio astronómico. Asimismo se desprende de las investigaciones que los primitivos poblado­res de las llanuras de Aversbury se propusieron -a través de la construcción de los megalitos- conocer de manera precisa las distintas etapas de los ciclos lunar y solar, para así poder plani­ficar su labor agrícola de antemano.
Con respecto al origen e identidad de los constructores, aún no aparece ningún indicio definitivo. De acuerdo a los estudios realizados recientemente por profesores de la Universidad de Bournemouth y de la Sociedad de Anticuarios, se cree que el monumento fue erigido du­rante la edad de bronce por alguna comunidad proto-celta que inició su etapa sedentaria en las planicies de Aversbury. Este grupo debió ser descendiente de las emigraciones llegadas desde Europa central, por lo que sin duda sus integrantes conocían los principios básicos de un calendario agríco­la, los que plasmaron en los megalitos.
No obstante la aceptación que han recibido estas interpretaciones, no se puede conside­rar al misterio de Stonehenge como perfecta­mente resuelto. Quizá su hipótesis astronómi­ca esté en lo cierto, pero sólo podrá compro­barse cuando se conozca la identidad de los constructores. Y ello quizá no ocurra nunca.

20 de mayo de 2008

18º Campeonato Mundial de Fútbol. Alemania 2006

RESULTADOS
GRUPO A
Alemania 4 Costa Rica 2
Polonia 0 Ecuador 2
Alemania 1 Polonia 0
Ecuador 3 Costa Rica 0
Ecuador 0 Alemania 3
Costa Rica 1 Polonia 2
GRUPO B
Inglaterra 1 Paraguay 0
Trinidad Tobago 0 Suecia 0
Inglaterra 2 Trinidad Tobago 0
Suecia 1 Paraguay 0
Paraguay 2 Trinidad Tobago 0
Suecia 2 Inglaterra 2
GRUPO C
Argentina 2 Costa de Marfil 1
Serbia Montenegro 0 Holanda 1
Argentina 6 Serbia Montenegro 0
Holanda 2 Costa de Marfil 1
Holanda 0 Argentina 0
Costa Marfil 3 Serbia Montenegro 2
GRUPO D
México 3 Irán 1
Angola 0 Portugal 1
México 0 Angola 0
Portugal 2 Irán 0
Portugal 2 México 1
Irán 1 Angola 1
GRUPO E
Italia 2 Ghana 0
Estados Unidos 0 Rep. Checa 3
Italia 1 Estados Unidos 1
Rep. Checa 0 Ghana 2
Rep. Checa 0 Italia 2
Ghana 2 Estados Unidos 1
GRUPO F
Australia 3 Japón 1
Brasil 1 Croacia 0
Brasil 2 Australia 0
Japón 0 Croacia 0
Croacia 2 Australia 2
Japón 1 Brasil 4
GRUPO G
Francia 0 Suiza 0
Corea 2 Togo 1
Francia 1 Corea 1
Togo 0 Suiza 2
Suiza 2 Corea 0
Togo 0 Francia 2
GRUPO H
España 4 Ucrania 0
Tunez 2 Arabia Saudita 2
España 3 Tunez 1
Arabia Saudita 0 Ucrania 4
Ucrania 1 Tunez 0
Arabia Saudita 0 España 1
OCTAVOS DE FINAL
Alemania 2 Suecia 0
Argentina 2 México 1
Inglaterra 1 Ecuador 0
Portugal 1 Holanda 0
Italia 1 Australia 0
Suiza 0 (0) Ucrania 0 (3)
Brasil 3 Ghana 0
España 1 Francia 3
CUARTOS DE FINAL
Alemania 1 (4) Argentina 1 (2)
Italia 3 Ucrania 0
Inglaterra 0 (1) Portugal 0 (3)
Brasil 0 Francia 1
SEMIFINAL
Alemania 0 Italia 2
Portugal 0 Francia 1
TERCER PUESTO
Alemania 3 Portugal 1
FINAL
Italia 1 (5) Francia 1 (3)

CAMPEON Italia
SELECCIONADOS PARTICIPANTES 32
FECHA DE REALIZACION 9 de Junio / 9 de Julio
ESTADIOS UTILIZADOS 12
PARTIDOS JUGADOS 64
GOLES CONVERTIDOS 147
GOLES EN CONTRA 4
GOLES DE PENAL 13
PROMEDIO DE GOL POR PARTIDO 2,30
GOLEADOR Miroslav Klose (Alemania) 5
MAXIMA GOLEADA Argentina 6 Serbia Montenegro 0
PARTIDO CON MAS GOLES Argentina 6 Serbia Montenegro 0
JUGADORES EXPULSADOS 28
CANTIDAD DE ESPECTADORES 3.359.439

19 de mayo de 2008

17º Campeonato Mundial de Fútbol. Corea-Japón 2002

RESULTADOS
GRUPO A
Francia 0 Senegal 1
Uruguay 1 Dinamarca 2
Francia 0 Uruguay 0 
Dinamarca 1 Senegal 1
Dinamarca 2 Francia 0
Senegal 3 Uruguay 3
GRUPO B
Paraguay 2 Sudáfrica 2
España 3 Eslovenia 1  
España 3 Paraguay 1
Sudáfrica 1 Eslovenia 0
Sudáfrica 2 España 3
Eslovenia 1 Paraguay 3
GRUPO C
Brasil 2 Turquía 1
China 0 Costa Rica 2
Brasil 4 China 0
Costa Rica 1 Turquía 1
Costa Rica 2 Brasil 5
Turquía 3 China 0
GRUPO D
Corea del Sur 2 Polonia 0
Estados Unidos 3 Portugal 2
Corea del Sur 1 Estados Unidos 1
Portugal 4 Polonia 0
Portugal 0 Corea del Sur 1
Polonia 3 Estados Unidos 1
GRUPO E
Irlanda 1 Camerún 1
Alemania 8 Arabia Saudita 0
Alemania 1 Irlanda 1
Camerún 1 Arabia Saudita 0
Camerún 0 Alemania 2
Arabia Saudita 0 Irlanda 3
GRUPO F
Inglaterra 1 Suecia 1
Argentina 1 Nigeria 0
Suecia 2 Nigeria 1
Argentina 0 Inglaterra 1
Nigeria 0 Inglaterra 0
Suecia 1 Argentina 1
GRUPO G
Croacia 0 México 1
Italia 2 Ecuador 0 
Italia 1 Croacia 2
México 2 Ecuador 1
México 1 Italia 1
Ecuador 1 Croacia 0
GRUPO H
Japón 2 Bélgica 2 
Rusia 2 Túnez 0
Japón 1 Rusia 0
Túnez 1 Bélgica 1
Túnez 0 Japón 2
Bélgica 3 Rusia 2
OCTAVOL DE FINAL
Alemania 1 Paraguay 0
México 0 Estados Unidos 2
España 1 (3) Irlanda 1 (2) 
Corea del Sur 2 Italia 1
Dinamarca 0 Inglaterra 3
Brasil 2 Bélgica 0
Suecia 1 Senegal 2
Japón 0 Turquía 1
CUARTOS DE FINAL
Alemania 1 Estados Unidos 0
España 0 (3) Corea del Sur 0 (5)
Inglaterra 1 Brasil 2
Senegal 0 Turquía 1
SEMIFINAL
Alemania 1 Corea del Sur 0
Brasil 1 Turquía 0
TERCER PUESTO
Corea del Sur 2 Turquía 3
FINAL
Brasil 2 Alemania 0
CAMPEON Brasil
SELECCIONADOS PARTICIPANTES 32
FECHA DE REALIZACION 31 de Mayo / 30 de Junio
ESTADIOS UTILIZADOS 20
PARTIDOS JUGADOS 64
GOLES CONVERTIDOS 161 
GOLES EN CONTRA 3
GOLES DE PENAL 13
PROMEDIO DE GOL POR PARTIDO 2,52
GOLEADOR Ronaldo Nazário de Lima 8
MAXIMA GOLEADA Alemania 8 Arabia Saudita 0
PARTIDO CON MAS GOLES Alemania 8 Arabia Saudita 0
JUGADORES EXPULSADOS 15
CANTIDAD DE ESPECTADORES 2.705.197

Escoba en mano, por Julio Cortázar

En mayo de 1968, en plena efervescencia por las revueltas de estudiantes y obreros que conmovieron la estructura social de Francia, un grupo de argentinos ocupó al "Casa de la Argentina" en la Ciudad Universitaria de Nanterre, en donde se habían generado los primeros escarceos tras la detención de algunos alumnos que protestaban contra la guerra en Vietnam.
Poco después, a la protesta estudiantil se le sumó el movimiento obrero y ambos conformaron asambleas y comités de acción. Luego siguieron las barricadas en las calles y la huelga general que movilizó a cientos de miles de personas.
En ese contexto, Julio Cortázar (1914-1984), el siempre ecuánime escritor argentino radicado en Francia desde poco menos de dos décadas atrás, escribió para el semanario "Marcha" de Montevideo el siguiente artículo:


ESCOBA EN MANO
Nadie les ha enseñado a hacer lo que están haciendo; nadie le enseña al árbol la forma de dar sus hojasy sus frutos. No se han dejado utilizar, como tan­tas veces en otros tiempos, a manera de cabezas de puente o pavos de la boda; hoy están solos frente a una realidad res­quebrajada, son una inmensa muchedumbre que no acepta ya reajustarse para ingresar ventajosamente en ese mundo que se da a llamar moderno, que no acepta que ese mundo los recupere con la hipócrita reconciliación paternal frente a los hijos pródigos. ...No es el momento de explicar o de cali­ficar esta rebelión contra todos los esquemas prefijados; su sola existencia, aquí y en tan­tos otros países del mundo, la forma incontenible en que se manifiestan, bastan y sobran como prueba de su validez y su verdad. Nada piden los es­tudiantes que no sea de algu­na manera una nueva definición del hombre y la sociedad... Lo piden con una entrega total de su persona, con el gesto elemental e incuestionable de salir a la calle y gritar contra la maquinaria aplastante de un or­den desvitalizado y anacrónico. Los estudiantes están hacien­do el amor con el único mundo que aman y que los ama; su re­belión es el brazo primordial, el encuentro en lo mas alto de las pulsiones vitales. En el pabellón de la Argentina, ¿cómo no iba a manifestarse ese salto hacia una realidad au­téntica cuando bajo su techo se venía reiterando la injusti­cia, la discriminación, la estafa moral que no era más que el reflejo de lo que sucede allá en la patria, allá en los países de América Latina? Tomar esa re­sidencia ha significado para los estudiantes entrar escoba en mano en una casa sucia para limpiarle el polvo de mucha ig­nominia, de mucha hipocresía. ...Simbólicamente, poética­mente, estos muchachos han tomado a la Argentina entera para devolverla a su verdad tanto tiempo falseada; y decir eso es decir también América Latina, es sentir a través de este impulso y esta definición toda la angustia de un continente traicionado desde dentro y desde fuera".
Julio Cortázar. Mayo de 1968

Gizeh: asombro, sorpresa y enigma

Durante 1964, mientras el gobierno de Egipto construía la presa de Assuán, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) realizó esfuerzos para salvar muchos templos y ruinas de su futura inun­dación por el río Nilo. Cuando la operación estaba a punto de iniciarse, los especialistas discutieron la manera de resolver los enormes problemas técnicos que se planteaban. No obs­tante contarse con la maquinaria más avanza­da, hubo la necesidad de construir especialmente apa­ratos para lo que se preten­día, ya que las máquinas ordinarias no basta­ban. Finalmente, los inmensos bloques de pie­dra fueron desmontados, numerados -para reconstruirlos- y trasladados a otro lugar más alto sobre el nivel del Nilo. Los observadores de esta labor, en la que se emplearon los recursos de la técnica más mo­derna aplicados masivamente, se preguntaron cómo fue posible que los antiguos egipcios lograran realizar estos colosales mo­numentos.
Cuando las tropas de Napoleón Bonaparte (1769-1821) invadieron Egipto en 1798, el emperador ordenó al matemático que lo acompañaba, Gaspard Monge (1746-1818), que realizara un relevamiento topo­gráfico a todo lo largo del valle del Nilo. Para hacerlo era necesario trazar un me­ridiano patrón, en base al cual pudieran relacionarse las medidas; a consecuencia de su tamaño (147,8 metros de altura, 54.000 metros cuadrados de superficie), la gran pirámide de Keops en el valle de Gizeh, a veinte kilómetros de El Cairo, fue elegida para servir como punto de referencia para establecer dicho meridiano. Con el paso del tiempo la elección resultó un acierto: la gran pirámide era la que di­vidía en dos partes iguales el valle del Nilo.
Desde cualquier aspecto que se observe e investigue a esta construcción, resulta sorpren­dente: 2.300.000 bloques de piedra, de siete a veinte toneladas cada uno, tallados en forma perfecta para ensamblar al milímetro (arranca­das de las canteras de piedra de Tura y arrastradas hasta Gizeh, a cuarenta kilóme­tros de distancia), forman el colosal monumen­to, que hasta fines del siglo XIX era el edifi­cio más alto que había construido la mano del hombre.
Por lo común, se cree que las culturas anti­guas fueron poseedoras de un muy limitado conocimiento científico o tecnológico, incom­parablemente inferior al de hoy en día. Sin em­bargo, si se es­tudia detenidamente esta construcción, de inmediato surge que sus arquitectos fueron hombres con avanzados conocimientos de geometría, matemáticas, geografía, astronomía, historia y filosofía.

Desde mucho tiempo atrás, las pirámides egipcias fueron consideradas por los científicos como monumentos funerarios, producto de la vanidad de los faraones. Pero a medida que el estudio de la cultura egipcia ha ido avanzan­do, aparecieron nuevos edificios -antes cu­biertos por el desierto- en base a los que fue posible comprobar que las primeras tres pirámides (Keops, Kefrén y Micerino) sirvieron de modelo a todas las demás y que algunas pirá­mides fueron edificadas con propósitos funera­rios y otras con propósitos simbólicos. Siendo el monumento más admirado y fas­tuoso del mundo antiguo, han sido objeto de una infinidad de mitos y leyendas, entre las que se cuenta la que dice que la gran pirámide fue construida por los supervivientes de la Atlántida, quienes en consecuencia se­rían los fundadores de la civilización egipcia. Sin embargo, hay otros datos in­teresantes que vienen desde la antigüedad, como el manuscrito del escritor copto Abul Hassan Masoudi (895-957), que bajo el nombre de Akbar Ezzeman MS se encuen­tra en la biblioteca de Oxford, y dice: "Surid, rey de Egipto antes del Diluvio, hizo construir tres pirámides. Man­dó a sus sacerdotes poner en ellas los conoci­mientos científicos y la sabiduría. En la más gran­de se consignaron relatos referentes a los cuer­pos celestes como las estrellas y los planetas, sus posiciones y ciclos, y asimismo quedaron representados los principios del álgebra y la geo­metría, a fin de que este saber se conservara, perpetuándose para los descendientes que pu­dieran interpretar los signos".
"Egipto es un don del Nilo", sostiene un anti­guo dicho. Y en efecto, este río, uno de los pocos en el mundo que corre en dirección sur-norte, es tan indispensable para las tierras que riega que, aún hoy, si el Nilo se secase, Egipto moriría pronto. Los poemas y canciones popu­lares que han sobrevivido al transcurso de los siglos cuentan que el río fue abierto a mano, para lo cual se necesitó dividir un cerro en dos partes. Aunque estas leyendas suenen desme­suradas, recientes estudios han demostrado que hace 20.000 años el desierto del Sahara fue un enorme mar interior alimentado por lo que ahora es el Nilo, que en tales épocas viajaba en dirección este-norte-oeste. En ese entonces, el Sahara era una región fértil, mientras que Egipto era un desierto. La situación se habría invertido gracias a la intervención del hombre. En 1949, se presentó una hipótesis sorprendente: un esquema de los pasillos de la pirámide, al ser comparado con un esquema del Nilo a partir de su nacimiento, ofrecía una semejanza tan grande que se llegó a afirmar el carácter artificial de la construcción del Nilo, realizado con apego al esquema de la gran pi­rámide.Algunos especialistas coinciden en afirmar que un río de tal importancia y tamaño (que además pierde un alto porcentaje de sus aguas por evaporación) no pudo haberse abierto cauce por sí mismo, puesto que en más de mil kiló­metros no recibe afluentes. El cauce, quizá he­cho a mano, se ha ahondado con el correr del agua durante milenios. Así, pues, no es descabellado pensar que los pasillos interiores de la gran pirá­mide sean, al mismo tiempo, la cartografía del alto Nilo. Un examen minucioso de la cons­trucción revela algunos hechos asombrosos, que han llevado a un gran número de inves­tigadores a su­poner que los constructores del monumento poseían una elevada ciencia, muy superior a la que hasta ahora se acredita a la antigua civili­zación egipcia. Por ejemplo, se destaca que la pirámide fue perfec­tamente ubicada, pues sus lados dan la orientación N-S, E-O con una exactitud que ningu­na otra cultura pasada había logrado. Cuando se midió la lon­gitud de cada una de las caras de la pirámide, los estudiosos encontraron que para todos los cálculos se había utilizado la "pulgada pirami­dal" (casi igual a la pulgada anglosajona). Bus­cando el significado de dicha medida, pudo es­tablecerse que sumadas las longitudes de los cuatro lados, se obtenía el número 365,24, coincidente con el número de días y fracción que dura el año solar. Otro dato llamativo es que la altura de la pirámide (148.2 pulgadas pira­midales) resultó ser un submúltiplo casi exacto de la distancia que separa a la Tierra del Sol (148.208.000 km).
Nuestro planeta tiene un movimiento de balanceo conocido como precesión que se pare­ce al movimiento de un trompo cuando pierde velocidad y está a punto de caer. Debido a este balanceo, el eje polar terrestre va orientándo­se, día tras día, hacia un punto distinto del es­pacio, necesitándose muchos años para volver a encontrarlo en el mismo punto. Sumando las longitudes de las diagonales de la base se obtie­ne el número de 25.826,6 pulgadas pirami­dales, que de hecho es el mismo calculado por la astronomía moderna (25.826 años) pa­ra la precesión de los equinoccios terrestres. Algo similar ocurre con la velocidad de traslación de nuestro planeta. La as­tronomía estableció que la Tierra se desplaza en su órbita solar a razón de 29.700 metros por segundo; es decir, 2.970.500 km. en un día; cien millones de pulgadas piramidales nos dan casi el mismo número, con una diferencia de 28.000 km. Esta disparidad, a pri­mera vista asignable a un error de cálculo, po­dría indicarnos que la órbita de la Tierra se está ampliando. Algunos estudios científicos afirman que el planeta pierde veloci­dad de rotación y que, como consecuencia, su órbita se ha ampliado con el transcurso de los siglos. Ello quizá indique que en los tiempos en que fue construida la gran pirámide, la velo­cidad de translación era mayor.Otro descubrimiento permite suponer que los constructores de la pirámide conocían el número pi, es decir 3,1416. Al esta­blecerse la altura exacta de la construcción, se la multiplicó por dos y se la usó como divisor, mientras el circuito de la base era empleado como dividendo, lo que dio como resultado 3,1416. Asimismo, el volumen total de la gran pirámide arroja cifras que indican como posible que los constructores conocieran el peso de la Tierra. Tomando el peso específi­co del material usado en la construcción, se cal­cula que la pirámide pesa 5.955.000 tonela­das, equivalente a un decimal de 5.955.000 trillones de toneladas, peso total del planeta.
Si resultan asombrosos los datos aportados por las medidas exteriores, en el interior de la pirámi­de hay más sorpresas, En mayo de 1961, varios in­vestigadores de la Universidad de El Cairo de­cidieron realizar un curioso experimento: en la cámara real, recinto principal del interior de la pirámide, colocaron diversas substancias orgá­nicas, entre ellas trozos de carne y algunas ver­duras, con el fin de observar si los procesos de descomposición de la materia viva sufrían alguna alteración, creencia consignada en diver­sos manuscritos egipcios del siglo I a.C. Al cabo de veinte días, comprobaron que tanto la carne como las verduras no daban la más mínima muestra de descomposición. Dos años más tarde fueron realizados los mismos experimentos, obteniéndose idénticos resultados. Además pu­do comprobarse que si se introducía una hoja de afeitar gastada por el uso, en dos semanas aparecía afilada y cortante. Así pues, la gran construcción del antiguo Egipto se presenta como un monumento car­gado de misterios e incógnitas, muchos de los cuales han resistido la búsqueda infructuosa de historiadores y arqueólogos.Al parecer, Masoudi no fue el único en sostener que la pirámide se construyó antes del Diluvio. Herodoto de Halicarnaso (484-425 a.C.), el más antiguo de los historiadores griegos, afirmó que los sacerdotes de Tebas le habían asegurado que la función de su pontífice supremo se venía transmitiendo de padres a hijos desde 11.340 años antes, y que cuando se inició el primer pontífice de esta larga descendencia, la pirámi­de ya estaba construida.
De cualquier manera, la ciencia se muestra mucho más conser­vadora. A pesar que hasta hoy no se ha podido determinar de modo irrefuta­ble cuál fue el momento exacto de la construc­ción de la gran pirámide, las pocas referencias escritas de las que se dispone parecen indicar que ello ocurrió durante el mandato de Zoser, el segundo faraón de la III dinastía, alrededor del año 2650 a.C. Las hipótesis que presuponen una antigüedad mayor a la citada presentan pruebas de muy poca validez como para ser admi­tidas.
En cuanto se aborda la cuestión de cómo se hizo la gran pirámide, puede remitirse a Herodoto, el único historiador conocido en la antigüe­dad clásica que investigó y escribió algunas ho­jas al respecto. La información la recibió de los mencionados sacerdotes tebanos, quienes se apoyaban no sólo en referencias verbales, sino también en posibles escritos ya existentes. Dice Herodoto en "Historiae" (Historia, 444 a.C:) : "... Así, llegó a utili­zar más de cien mil hombres juntos, que se re­novaban cada tres meses. Por lo que se refiere al tiempo que tardó la obra, tormento de una multitud, habrán pasado diez años para cons­truir la calzada por donde en filas se llevan las piedras. Este camino es una obra tan conside­rable como la misma pirámide. Es de piedras trabajadas y pulidas, decoradas con figuras de bestias. La pirámide llevó veinte años de labor penosa. La construcción es cuadrada y cada une de sus lados tiene ocho plétoras de largo por otro tanto de ancho. La pirámide fue construida en forma esca­lonada. Cuando se comenzó la edificación de esta manera, las piedras se levantaban del mis­mo suelo y mediante la ayuda de máquinas he­chas con pedazos de madera, se colocaban so­bre otra máquina puesta sobre la primera fila de escalones; de aquí se elevaba a nuevos pel­daños, que venían a ser asientos de piedras". Más adelante, el historiador griego agrega: "Relato las cosas como las he oído decir... Sobre la pirámide se ha grabado en carac­teres egipcios cuánto se ha gastado para los obreros, en esfuerzos, en ajos y cebollas. Y el que me lo traduce me dice, lo recuerdo bien, que estos gastos se elevaron a seiscientos cin­cuenta talentos de plata".
Con respecto a la serie de medidas geográficas y astronómicas que aparentemente están contenidas en el monumen­to, existen diversas opinio­nes, incluso dentro del ámbito científico. Son muchos los académicos que consideran sobrevalorada la importancia de las medidas piramidales en relación a los datos matemáticos y astronómicos, supuesta­mente contenidos en ella. Sin subestimar el nivel cultural y científico de la antigua civilización egipcia, se estima que las coincidencias numéricas de la gran pirámide obedecen a una desmedida especulación con las cifras por parte de algu­nos investigadores. Al hacerlo con tanta amplitud, prác­ticamente se puede obtener cualquier coinci­dencia.

En 1969, la Universidad de El Cairo realizó un complejo estudio del interior de la gran pirá­mide, instalando un detector ultrasensible de radiaciones conectado a una computadora. El objetivo era captar partículas cósmicas para que permanecieran registradas en ella. Tras un mes de experimentación, se determinó que el interior de la pirámide no recibe más par­tículas cósmicas que muchos otros lugares. Se repitió el experimento con los trozos de carne y las navajas de afeitar y los resultados fueron similares a los obtenidos ocho años antes, lo que induciría a pensar que lo que su­cede en el interior de la pirámide parece con­tradecir algunas leyes de la física y la electróni­ca.
Así, pues, los científicos no han podido es­clarecer a satisfacción algunos aspectos extra­ños de la gran pirámide. Sin embargo, las in­vestigaciones continúan y acaso el ojo escruta­dor de la ciencia termine, tarde o temprano, por responder satisfactoriamente a tantas in­cógnitas. Por ahora, lo único cierto es que el coloso megalítico de Gizeh ha soportado la mi­rada inquisitiva del hombre por más de cuaren­ta siglos, sin develar sus misterios.

16º Campeonato Mundial de Fútbol. Francia 1998

RESULTADOS
GRUPO A
Marruecos 2 Noruega 2
Brasil 2 Escocia 1
Escocia 1 Noruega 1
Brasil 3 Marruecos 0
Escocia 0 Marruecos 3
Brasil 1 Noruega 2
GRUPO B
Italia 2 Chile 2
Camerún 1 Austria 1
Chile 1 Austria 1
Italia 3 Camerún 0
Italia 2 Austria 1
Chile 1 Camerún 1
GRUPO C
Arabia Saudita 0 Dinamarca 1
Francia 3 Sudáfrica 0
Francia 4 Arabia Saudita 0
Sudáfrica 1 Dinamarca 1
Francia 2 Dinamarca 1
Sudáfrica 2 Arabia Saudita 2
GRUPO D
Paraguay 0 Bulgaria 0
España 2 Nigeria 3
Nigeria 1 Bulgaria 0
España 0 Paraguay 0
España 6 Bulgaria 1
Nigeria 1 Paraguay 3
GRUPO E
Corea 1 México 3
Holanda 0 Bélgica 0
Holanda 5 Corea 0
Bélgica 2 México 2
Bélgica 1 Corea 1
Holanda 2 México 2
GRUPO F
Yugoslavia 1 Irán 0
Alemania 2 Estados Unidos 0
Alemania 2 Yugoslavia 2
Estados Unidos 1 Irán 2
Alemania 2 Irán 0
Estados Unidos 0 Yugoslavia 1
GRUPO G
Rumania 1 Colombia 0
Inglaterra 2 Túnez 0
Colombia 1 Túnez 0
Rumania 2 Inglaterra 1
Rumania 1 Túnez 1
Colombia 0 Inglaterra 2
GRUPO H
Argentina 1 Japón 0
Jamaica 1 Croacia 3
Japón 0 Croacia 1
Argentina 5 Jamaica 0
Japón 1 Jamaica 2
Argentina 1 Croacia 0
OCTAVOS DE FINAL
Brasil 4 Chile 1
Italia 1 Noruega 0
Nigeria 1 Dinamarca 4
Francia 1 Paraguay 0
Alemania 2 México 1
Holanda 2 Yugoslavia 1
Argentina 2 (4) Inglaterra 2 (3)
Rumania 0 Croacia 1
CUARTOS DE FINAL
Italia 0 (3) Francia 0 (4)
Brasil 3 Dinamarca 2
Alemania 0 Croacia 3
Holanda 2 Argentina 1
SEMIFINALES
Brasil 1 (4) Holanda 1 (2)
Francia 2 Croacia 1
TERCER PUESTO
Holanda 1 Croacia 2
FINAL
Brasil 0 Francia 3


CAMPEON Francia

SELECCIONADOS PARTICIPANTES 32

FECHA DE REALIZACION 10 de Junio / 12 de Julio

ESTADIOS UTILIZADOS 12

PARTIDOS JUGADOS 64

GOLES CONVERTIDOS 171

GOLES EN CONTRA 4

GOLES DE PENAL 17

PROMEDIO DE GOL POR PARTIDO 2,67

GOLEADOR Davor Suker (Croacia) 6

MAXIMA GOLEADA España 6 Bulgaria 1 /Argentina 5 Jamaica 0

PARTIDO CON MAS GOLES España 6 Bulgaria 1

JUGADORES EXPULSADOS 17

CANTIDAD DE ESPECTADORES 2.785.100