16 de abril de 2026

Entremeses literarios (CCXXII)

¡QUÉ BAILE!
Graciela Blois
Argentina (1958)
 
Esa mañana la cocina estaba tranquila. La cocinera se había ido unos días de vacaciones. Todo era silencio y tranquilidad. Nada de ruidos de ollas ni cuchillos afilados y cucharas mezclando para lograr la receta perfecta.
De pronto, en la canasta de los vegetales, comenzó un tímido movimiento.
Doña Cebolla comenzó a desperezarse después de una siesta de varios días.
- ¡Uff, qué calor! -dijo, sacándose lentamente las capas de su vestido.
Don Ají se puso Colorado y a Don Tomate las semillitas le hacían cosquillas en su estómago.
- ¡Vamos a bailar! -gritó Doña Cebolla. Al principio todos la miraron raro. Pero luego se fueron sumando a esa idea descabellada que sonaba divertida.
Don Ajo abrió su boca y los dientitos contentos fueron corriendo a golpear los cajones para despertar a los cubiertos.
Doña Cuchara, Don Cuchillo y Don Tenedor rezongaron al principio, pero luego se sumaron a la fiesta organizada en la mesada de la cocina.
Doña Papa armó la orquesta golpeando el frasco de Doña Pimienta que le servía de batería. Don Apio comenzó a frotar sus hojas y sus tallos con un escarbadientes y así la música, débil al principio, se fue haciendo cada vez más fuerte y más afinada cuando Doña Zanahoria le daba ritmo raspando al rallador.
- Vamos a bailar tango, lleno de cortes y quebradas -dijo Don Cuchillo exultante tomando a Doña Cuchara por la cintura, mientras las niñas Cucharitas se pegaban celosas a la pollera de su madre.
- ¡No, mejor bailemos rock! -gritó Doña Papa dándole a la batería con todas sus fuerzas.
Don Tomate y Doña Lechuga se ganaron la admiración de todos con sus pasitos de rock bien coordinados.
- Mejor bailemos una zamba -propuso Don Choclo, que recién se incorporaba a la fiesta, cubriendo a Doña Cebolla con una chala a mondo de poncho.
Tango, rock o zamba. Así empezó la discusión. La cocina se llenó de gritos que despertaron a Don Aceite que aún dormía.
- ¡Basta de peleas, che! ¡Dejen dormir tranquilo! -gritó mientras salía apurado de la alacena, con tanta mala suerte, que tropezó con Doña Zanahoria y su rallador. Una capa de líquido viscoso llenó toda la mesada. Uno a uno, se fueron resbalando. Se amontonaron sobre la table de picar y, deslizándose, terminaron en la olla que estaba en la hornalla de la cocina. Fue entonces cuando todos, allí dentro, comenzaron a bailar una sabrosa salsa.
 
 
EPITAFIO DE UN BOXEADOR
Ignacio Aldecoa
España (1925-1969)
 
Pasaban las nubes de tormenta con su gorgojo tronador dentro; pasaban sobre el cementerio, agrio y cuaresmal de luz morada. Altos cipreses, hemiciclos mortuorios, taxis en la avenida, un fulgor diamantino en los lejos del sudoeste, urdimbres de coronas pudriéndose, colgado como trapos viejos de las ventanas de los muertos y de las cruces de los panteones.
Los acompañantes formaban un grupo friolero contemplando el trabajo de los enterradores. Eran pocos y se hablaban en voz baja.
Abrieron el ataúd antes de meterlo en el nicho. Las monjas del hospital no habían logrado cruzar piadosamente las manos del excampeón, que conservaba la guardia cambiada con el brazo derecho caído según su estilo. Eso le quedaba. Todo lo demás fue miseria hasta su muerte, y la Federación pagó el entierro.
Un periodista joven tuvo que ser reconvenido por su director. Había escrito: “Cuando abrieron la caja, el excampeón parecía totalmente K.O.”.
Los muertos deben ser respetados, pero era un buen epitafio.
 
 
MIEDOS PRESTADOS
Mirta Dovidenko
Argentina (1947)
 
La distancia de rescate fijada por Luis es de 500 km., y nunca más recorrida en avión. Es el límite que se impuso después de sufrir el primer ataque de pánico en pleno vuelo. Y yo no me atrevo a dejarlo solo, si muere de miedo en mi ausencia, va a decir que fue mi falta. Sus miedos limitan mi libertad de acción. Ya no viajo en avión, y el auto aún no vuela. Quisiera decirle que, igual algún día se puede morir, aunque yo esté presente. No me atrevo, a ver si le da un ataque.
La semana próxima volaré por razones de trabajo. Mi conciencia está tranquila, no cuenta como deslealtad. Y Luis, si quiere, puede morir en esa fecha. En este viaje me acompaña Patricio, mi compañero sustituto de aventuras. Mi nueva fuente de energía duerme en mi cama. No me reprocho nada, me regala vida. Con él olvido miedos prestados, frustraciones y viajes vedados. Vuelvo a ser feliz.
Y Luis en Buenos Aires, seguro estará bien en compañía del Clonazepam.
 
 
PÉRDIDAS
Ángeles Mastretta
México (1949)
 
A veces el rumor de la nostalgia le subía desde los pies hasta la frente. Y desde las orejas hasta el ombligo algo ardiente le iba corriendo bajo la piel hasta que le brotaba un sudor tibio que en lugar de aliviarla la ponía al borde de un ataque de llanto. Todo eso empezó a pasarle cuando un hombre que era dos al mismo tiempo desapareció de su vera como de pronto amaina un temporal.
- Eso es la menopausia- le dijo su hermana tras oírla describir aquella sensación de angustia repentina-. No tiene nada que ver con la pérdida del animal esquizofrénico que se te fue. Por drástica que te parezca la pérdida de un marido, nunca devasta como la pérdida del estradiol.
 
 
NOCHE DE GALA
Ricardo Bugarín
Argentina (1962)
 
Los comensales se ubican a la mesa frente a cada tarjeta con sus nombres, como indica el protocolo. Se les trae guantes blancos para acompañar cada comida. A cada plato corresponde un nuevo juego de guantes. Lo que ignoran es que lo más incómodo viene con el menú. Los langostinos se sirven vivos, a las aves hay que desplumarlas, al cochinillo hay que cerrarle la boca para ahogar sus berrinches cuando se lo intenta tronchar y la natilla del postre viene con los huevos vivos y empollados. Hay que conservar la compostura y preservar la etiqueta. Las cámaras están encendidas y transmiten, para todo el mundo, la gala de esta noche.
 
 
NO ES UN DATO MENOR
Nicolás Fontana
Argentina (1982)
 
"Ceniza en los ojos" es el nombre del libro. Lo escribió un tal Jean Forton, de quien no tengo certezas, salvo que nació en Burdeos. Hace siete años que lo compré. Nunca lo leí. Lo compré porque me gustó la portada. Es de tapa dura. Al ser un libro de tapa dura, el precio, lógicamente, fue mayor. La portada del libro es un dibujo de una adolescente abrazando a la figura de un hombre color ceniza. En la librería leí al azar un par de párrafos y quedé cautivado. Si me consultan sobre el contenido de lo que leí. no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que el tamaño de la letra me agradó. Es un libro de doscientas páginas. Cuando me encuentro ante un libro de mayor extensión, lo miro con desconfianza. Seguro se preguntarán por qué motivo aún no lo he leído. La respuesta es muy simple y nada original: estoy esperando el momento indicado. No es un dato menor. Estoy convencido de que el libro será una revelación. Sí, lo he idealizado. Las noches en que duermo junto a él, sueño con triángulos de fuego que giran en círculos. Al acariciarlo mis dedos transpiran y tengo temor de producirle daño. Lo protejo en mi despacho. Ahora lo observo, se encuentra en la parte superior, junto a otros insignificantes. De difícil acceso, para que ningún visitante amigo de lo ajeno se atreva, ni siquiera, a tocarlo, ni a leer el título. Soy muy celoso de él.
El cuerpo sin vida de Damián, que aún permanece tibio, derrumbado frente a la biblioteca, puede dar fe.
 
 
TRANSBORDO
Oscar González
Argentina (1941)
 
¡Qué hermoso atravesar los rayos del sol, sentir su tibieza en mis alas!
El campo huele a amaneceres y las flores silvestres semejen estrellas multicolores.
La brisa acompaña mi andar y no me resisto. Es tan lindo andar con ella.
Este poste de alumbrado guarda aún los murmullos del monte que lo vio nacer. Pobre tronco, qué solo ahora.
Me asombra el azul violeta de estos cardos en flor y el verde que se ralea hasta convertirse en pedregullo.
¿Qué será ese rugido lejano y este suelo negro con gotas de aceite y una línea blanca en el medio?  Ah, ya veo otra vez el verde, creo que estoy cerca. Pero ese rugido en aumento…
Esto pensaba aquella mariposa cuando el impacto. A partir de allí, continuó su camino estaqueada en el radiador de un ómnibus.
 
 
BANDERA
Gonzalo Gálvez Romano
Uruguay (1971)
 
- Eh, escuchame, mirá, yo en Semana Santa no vengo a laburar, ¿sabes? -se metió en la oficina.
- No hay problema, si no querés no vengas -dije sin dejar de mirar el monitor.
- Pero cobro igual, ¿no?
- Si no venís, no cobrás.
- ¡Eh, pará! No me podés obligar, es por un asunto de religión. No me discrimines. Yo soy católico, bautizado y todo. Te traigo el certificado. Vas a ver, mañana te lo traigo. Si te lo traigo me tenés que pagar. Además hice el curso para la comunión; al final no la tomé porque ese día mi viejo se agarró flor de tranca y empezó a hacer quilombo en la iglesia. ¡Juaaa, qué quilombo! El cura se calentó y nos echó a todos a la mierda. Se iba puteando a los gritos el viejo, no me lo olvido más; mi vieja, pobre, lloraba. Íbamos a hacer una re fiesta, con sanguchitos y todo. Al final el viejo se morfó todo, se escabió el vino y durmió como una semana, ¡juaaa! Pobre vieja, le dio culpa y me regaló veinte australes. Después no fui más a la iglesia, tenía miedo de que me maten. Pero ahora me agarró como un arrepentimiento, ¿viste? Y voy a aprovechar Semana Santa para reconciliarme con Dios, me voy a tomar unos días de recogimiento, ¡juaaa!
- Bueno, hacé lo que quieras, pero el lunes bien temprano estás acá laburando.
- Desde el lunes comprometo todos mis días con vos, como si fueran piezas de baile -dijo y lo miré.
- ¡Juaaa! -estalló-, lo leí en el libro, ese que te dejaste ayer en el escritorio. Te maté con ésa.
- Ah, sabés leer también.
- ¿Qué te pasa, atorrante? Yo hice toda la escuela, completita. Y era buen alumno, iba a ser abanderado y todo, pero viste... no queda bien, todas las madres de los pibes que vienen al acto y aparezco yo, así negro y con esta cara... ¡Juaaa! Flor de cagazo se iban a pegar las minas.
 
 
MIRANDO ENFERMEDADES
Ana María Shua
Argentina (1951)
 
En el Diccionario de Agronomía y Veterinaria había ilustraciones y muchas fotos. Una extraña tumoración nudosa deformaba la articulación de una rama.
¿Esto qué es? preguntaba yo, la niña.
Es una enfermedad de los árboles me decía papá.
¿Esto qué es? preguntaba yo, señalando, en la foto, el sexo de un toro.
Es una enfermedad de las vacas me decía papá.
Era lindo mirar enfermedades con mi papá. Como sabía que me estaba mintiendo, observaba con asombro y regocijo los desmesurados genitales que crecían deformes en los árboles machos.

 
ERNESTO EL EMBOBADO
José María Méndez
El Salvador (1916-2006)

Elena Estévez -española extremeña- era extraordinariamente elegante, exquisita. Emanaba efluvios enervantes; evidenciaba energía, espíritu. En escueto elogio: encantaba. Encontrándola empezaba el embrujo. Esto experimentó Ernesto Echegoyén, emigrante europeo, exembajador estoniano. Enamorose.
Encontrábase entonces Ernesto en el Ecuador, en “El Exeter”. Ella emergió en el espejo, esplendorosa, escotada, envuelta en encajes. Efectivamente estaba en escalera. Enardecido, exaltado, Ernesto empezó espetándole exabruptamente escandaloso exordio:
- ¡Escaso ejemplar!
Ella, endiabladamente elástica, escapó, envolviéndolo en enigmático ensueño. Ernesto estaba ebrio, en eclipse, en el Edén. Elenita empezó esquivándolo. Empero enseguida entendiéronse. Escarceos en esquinas. Enternecidas epístolas. Enojos, explicaciones. Ensueños, éxtasis, etcétera.
Epílogo: enlace.

15 de abril de 2026

César Vallejo. La inquietud política, social, introspectiva y personal

Un día como hoy, hace exactamente ochenta y ocho años, fallecía el escritor peruano César Vallejo, en quien convivieron por lo menos dos hombres: el artista genial, "creador de la profundidad", y el ciudadano lleno de mundo, solidario y luchador, enfrentado al destino de un modo trágico. Su "inquietud introspectiva y personal" le inspiró los mejores poemas de su imponente obra lírica; su "inquietud política y social", buena parte de su obra en prosa.
César Abraham Vallejo Mendoza, poeta, narrador, ensayista, dramaturgo y periodista nació en Santiago de Chuco, en la zona andina norte del Perú, el 16 de marzo de 1892. Su numerosa familia (tuvo once hermanos) tenía raíces españolas e indígenas. Desde niño conoció la miseria, pero también el calor del hogar. Estudió Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, en donde recibió el estímulo de la bohemia local formada por periodistas, escritores y políticos rebeldes. Allí publicó algunos poemas en la revista "Suramérica" antes de llegar a Lima a fines de 1917.
A principios de 1918 comienza a trabajar como maestro en el colegio Barros. Cuando en
septiembre muere su director y fundador, Vallejo consigue el cargo de director. Al año siguiente fue nombrado profesor en el Colegio Guadalupe. Por entonces, en la capital peruana publicó su primer libro, "Los heraldos negros", uno de los más representativos ejemplos del posmodernismo.
En 1920 hizo una visita a su pueblo natal, donde se vio envuelto en unos disturbios producto de una revuelta popular. A Vallejo lo acusaron de incendiario, ladrón y homicida; por ello -y sin pruebas concluyentes- fue a la cárcel por algo más de tres meses. Ciro Alegría (1909-1967), su alumno en un colegio de Trujillo allá por el año 1915, contó cómo el maestro "fue asaltado por un grupo de forajidos que trataron de cortarle la melena" y cómo los vecinos de Trujillo se referían a Vallejo diciendo: "ése que se dice poeta", sosteniendo que "le faltaba un tornillo".
Esta experiencia generó una crítica y permanente influencia en su vida y su obra, y se reflejó de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, "Trilce" de 1922. Esta obra -recibida tibiamente por la crítica- mucho después fue considerada como un momento fundamental en la renovación del lenguaje poético hispanoamericano, pues en ella Vallejo se apartó de los modelos tradicionales que hasta entonces había seguido, e incorporó algunas novedades de la vanguardia. Como nunca antes, había realizado una angustiosa y desconcertante inmersión en los abismos de la condición humana.
Su cuna, su condición social y económica, sus fracasos amorosos, su deambular de aquí para allá ganándose la vida como maestro, su bohemia entre fumaderos de opio, lupanares y tabernas, su arresto, proceso y posterior reclusión en la cárcel de Trujillo, la humillación y el menosprecio de la crítica oficial, crearon en su ánimo un sentimiento de amargura.
Un tiempo antes, Vallejo le había enviado unos versos al escritor y periodista Clemente Palma (1872-1946), un renombrado escritor que pasaba por ser uno de los personajes más importantes de la escena literaria peruana de inicios del siglo XX. Cuando éste leyó "Amada, en esta noche tú te has crucificado / sobre los dos maderos curvados de mi beso; / y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado, / y que hay un viernes santo más dulce que ese beso", le respondió al desolado poeta: "¿Usted cree señor Vallejo que colocar una imbecilidad encima de otra es hacer poesía?... Mejor olvide la poesía".


Pobre y desamparado -más desamparado aún tras la muerte de su madre- Vallejo partió voluntariamente al exilio en un viaje que sería definitivo. A su patria no regresaría jamás. Una década después escribiría: "...le pegaban / todos sin que él les haga nada; / le daban duro con un palo y duro / también con una soga; son testigos / los días jueves y los huesos húmeros, / la soledad, la lluvia, los caminos...". En 1923, con treinta y un años de edad, abandonó el Perú y se dirigió a Francia en el vapor Oroya, con una moneda de quinientos soles por todo capital, dejando publicados antes de partir el libro de cuentos "Escalas melografiadas" y la novela corta "Fabla salvaje".
En París, vivió sus primeros años entre la miseria y el hambre, hasta que pudo encontrar su primer trabajo estable en una nueva agencia de prensa llamada "Les Grands Journaux Ibéro-Américains" al tiempo que enviaba con regularidad artículos para las revistas "Variedades" y "Mundial" de Lima. Por entonces vivía en el atelier del pintor y escultor costarricense Max Jiménez (1900-1947), en donde se entera por los periódicos de la muerte de su padre. Tiempo después conoce al pintor español Juan Gris (1887-1927) con quien establece una gran amistad. También frecuenta al novelista norteamericano Waldo Franck (1889-1967), al escultor lituano Jacques Lipchitz (1891-1973), al poeta chileno Vicente Huidobro (1893-1948), al filósofo español Miguel de Unamuno (1864-1936) y al pintor brasileño Cándido Portinari (1903-1962) entre otros.
Con el poeta español Juan Larrea (1895-1980), una de las figuras mayores de la poesía vanguardista española, funda en 1926 la revista "Favorables París Poema" y comienza a colaborar con la revista "Amauta" (del quechua "hamawt'a", "maestro") del teórico socialista peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930), al tiempo que profundiza sus estudios sobre el marxismo. También ese año obtuvo una beca menor de la universidad de Madrid, en donde continuó brevemente sus estudios de leyes.
En una crónica publicada en la revista "Variedades" del 7 de mayo de 1927, Vallejo expresó: "La actual generación de América no anda menos extraviada que las anteriores. La actual generación en América es tan retórica y falta de honestidad espiritual, como las anteriores generaciones de las que ella reniega. Levanto mi voz y acuso a mi generación de impotente para crear o realizar un espíritu propio, hecho de verdad y de vida, en fin, de sana y auténtica inspiración humana. Presiento desde hoy un balance desastroso de mi generación, de aquí a unos quince o veinte años".
En 1928 viaja por primera vez a la Unión Soviética mientras trabaja como corresponsal oficial para el diario "El comercio" de Perú. Cuando un año después regresa a la Unión Soviética, define su ideología revolucionaria profundizando sus estudios sobre el marxismo, al cual adhiere de forma definitiva, aunque por fuera del "comunismo" estalinista. Cuando vuelve a París es expulsado debido a su militancia comunista por el gobierno conservador y nacionalista de André Tardieu (1876-1945); entonces decide trasladarse a España nuevamente cuando declinaba el año 1930.


Testigo excepcional, la obra de Vallejo registra elementos claves de la vida política de España, en cuya capital escribió y publicó, en 1931, la novela "El tungsteno". El cuento "Paco Yunque", también escrito en Madrid, fue editado en fecha muy posterior. La novela fue editada por la editorial Cénit; el cuento, no. El editor lo rechazó por "demasiado triste". Juzgadas con los preceptos de la retórica vanguardista de la época, "El tungsteno" y "Paco Yunque" vendrían a ser obras fallidas, mediocres y ancladas en la estética del realismo decimonónico. Sin embargo, el tiempo demostró que ambas narraciones fueron ejemplares, paradigmáticas, en el sentido de que constituyeron el prototipo de novelas y cuentos que, años después, proliferarían en la frondosa literatura hispanoamericana.
También en Madrid publicó su ensayo "Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin", una ampliación del artículo "Un reportaje en Rusia", publicado en 1930 por la revista madrileña "Bolívar". Por estas fechas trabajó febrilmente acumulando notas, pergeñando ensayos y escribiendo artículos sobre literatura, arte y política. Vallejo tuvo el mérito de haber sido uno de los primeros escritores en lengua española que reflexionó críticamente acerca de una posible "literatura proletaria" y de un posible "arte revolucionario". En el ensayo "El arte revolucionario, arte de masas y forma específica de la lucha de clases" (publicado recién en 1973) dijo: "La forma del arte revolucionario debe ser lo más directa, simple y descarnada posible. Un realismo implacable. Elaboración mínima. La emoción ha de buscarse por el camino más corto y a quemarropa. Arte de primer plano. Fobia a la media tinta y al matiz. Todo crudo, ángulos y no curvas, pero pesado, bárbaro, brutal, como en las trincheras".
Estas afirmaciones lo llevaron a polemizar con el insigne escritor surrealista francés André Breton (1896-1966) y con el pintor cubista mexicano Diego Rivera (1886-1957), sobre quienes opinó que ocupaban y usufructuaban una posición de privilegio sin ser verdaderos trabajadores por una cultura revolucionaria.
Vallejo amaba el cine y admiraba a Sergei Eisenstein (1898-1948). Por eso su prosa narrativa tuvo mucho de guión cinematográfico. Su descripción de ambientes, personajes y situaciones fue un constante movimiento de cámara, "arte de primer plano", puesto que "la emoción ha de buscarse por el camino más corto y a quemarropa", tal como él mismo aseguró. Pese a la recomendación de su amigo Federico García Lorca (1898-1936), la obra dramatúrgica de Vallejo fue rechazada una y otra vez. Allí quedaron "Lock out", sobre un conflicto obrero en una fábrica metalúrgica; "Entre las dos orillas corre el río", ambientada en la Moscú soviética; "Colacho hermanos" una sátira que exponía a la democracia peruana como una farsa burguesa bajo presiones diplomáticas y de empresas transnacionales, y "La piedra cansada", obra de tono poético ambientada en la época incaica e influida por las tragedias griegas.


En 1932 regresó a París y contrajo matrimonio con Georgette Phillipart (1908-1984), la mujer que desarrollaría una gran labor de difusión de su obra tras su muerte, y poco tiempo después volvió a España, donde estalló la guerra civil. Este hecho le inspiró el poemario "España aparta de mí este cáliz". En 1937 asistió al Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en Madrid y escribió "Poemas humanos" que se editaría de manera póstuma en 1939. También publicó "Nómina de huesos", una selección de poemas y prosas escritos durante los años 1923 y 1936, y el libro de poemas "Sermón de la barbarie". Durante la Guerra Civil, se comprometió con la causa de los republicanos y colaboró con fervor en la fundación del Comité Iberoamericano para la Defensa de la República Española, el régimen democrático que existía en el país hispano y que fue sustituido en 1939 por la dictadura liderada por el general Francisco Franco (1892-1975).
A comienzos de 1938 regresó a París y se alojó en el Hotel Richelieu situado en la rue Molière, muy cerca del Théâtre de la Comédie Française y del Palais Royal. Por entonces fue elegido secretario de la sección peruana de la Asociación Internacional de Escritores y comenzó a colaborar en el boletín hispanoamericano "Nuestra España" que dirigía el poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973) hasta que, en marzo sufrió un grave agotamiento físico y cayó en estado comatoso. Fue internado por una enfermedad desconocida que entró en crisis el 8 de abril. El lluvioso viernes 15 de abril, Vallejo murió sin que se estableciera ningún diagnóstico sobre su enfermedad. Sólo más tarde se supo que había sucumbido a un muy viejo paludismo que reapareció después de veinte o veinticinco años a consecuencia de su debilitado estado general.
La Embajada de Perú corrió con todos los gastos del entierro en el cementerio de Montrouge ubicado en los suburbios del sur de París, y la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, de la cual era secretario de la sección peruana desde 1937, organizó su funeral en la Maison de la Culture. Desde esta institución partió el cortejo fúnebre hacia el cementerio. Al entierro asistieron, entre otros, escritores, artistas y amigos como Ernest Bloch (1880-1959), Joan Miró (1893-1983), Juan Larrea Celayeta (1895-1980), Tristan Tzara (1896-1963), Rosa Chacel (1898-1994), Alfonso de Silva Santisteban (1902-1937), Nicolás Guillén (1902-1989) y Louis Aragon (1897-1982). Fue este último quien pronunció el discurso fúnebre ante la tumba. Los restos de César Vallejo permanecieron en el cementerio de Montrouge durante treinta y dos años hasta que, el 3 de abril de 1970, su viuda los trasladó al Cementerio de Montparnasse.
De entre la copiosa bibliografía sobre la importancia de su obra para la literatura del siglo XX se destaca el ensayo "El circo en llamas" del escritor y crítico literario chileno Enrique Lihn (1929-1988), en el cual escribió: "En otras palabras, César Vallejo cantó o escribió con los ojos puestos en un futuro mejor para la humanidad, pero lo hizo en estado casi agónico, desde el fondo de su desesperación individual, obsesionado por la enfermedad y por la muerte. Es el intérprete más impresionante y agresivo de la Guerra Civil Española, 'una epopeya -decía- única en la historia', pero no pudo soportar la violencia de España. Tampoco la violencia de su propio mundo emotivo, y murió de vida y no de muerte, en su decir, en los días mismos en que se perdía esa guerra, para entrar en la fase de la resurrección permanente de su verbo, quizá el más vivo de la poesía moderna de lengua española".


Por su parte el escritor peruano Bernardo Rafael Álvarez (1954) manifestó en 2021 en su artículo "Sobre César Vallejo: su poesía tal como yo la conozco": "En una crónica que escribí y publiqué en marzo del 2008, dije, respecto de César Vallejo, que es uno de los picos más elevados de la poesía en lengua española. Trece años después, afirmé que se trataba del 'más grande en lengua castellana'. Hoy -con absoluta convicción- me ratifico en lo dicho y, a diferencia de muchos, me atrevo a expresar que, verdaderamente, Vallejo es el pico más elevado, el poeta más completo (y creo que no sólo en nuestra lengua)". Y el escritor de relatos, novelista y poeta germano-estadounidense Charles Bukowski (1920-1994) le dedicó el poema titulado precisamente "Vallejo" que incluyó en su libro "What matters most is how well you walk through the fire" (Lo más importante es saber atravesar el fuego). En él expresó: "Es muy difícil encontrar un hombre / que escriba poemas que no te decepcionen. / Vallejo nunca me decepcionó de esa manera. /Algunos dicen que murió de tanto pasar hambre. / Como sea sus poemas sobre el terror a estar solo / son en cierto sentido amables y no gritan. / Estamos cansados de casi todo el arte. / Vallejo escribe como un hombre y no como un artista. / Está más allá de nuestro entendimiento. / Me gusta pensar que Vallejo todavía está vivo / y caminando por la habitación, / encuentro el sonido de sus pasos firmes. / Imponderable".

5 de abril de 2026

Exabruptos, confidencias y revelaciones (XXXIX)

FILIPPO T. MARINETTI
Fundador del Movimiento Futurista (1909)
 
“Queremos glorificar la guerra -única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer. El calor de un pedazo de hierro o de madera es para nosotros mucho más apasionante que la sonrisa o las lágrimas de una mujer. Queremos destruir y quemar los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias. Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este manifiesto nuestro de violencia atropelladora e incendiaria porque queremos liberar este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios. Ya durante demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de antiguallas. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren toda de cementerios innumerables”.
 
 
ADOLF HITLER
Líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (1925)
 
“La vida no perdona la debilidad. Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad. ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil. Los seres humanos producto de la mezcla de razas son despreciables. (…) De la misma forma que las mujeres -cuya emotividad obedece menos a razones de orden abstracto que al ansia instintiva e indefinible hacia una fuerza que las reintegre, y de ahí que prefieran someterse al fuerte antes que seguir al débil-, igualmente la masa se inclina más fácilmente hacia el que domina que hacia el que implora, y se siente interiormente más satisfecha con una doctrina intransigente que no admita dudas, que con el goce de una libertad que generalmente de poco le sirve. (…) El Partido Nazi no deberá convertirse en el alguacil de la opinión pública, deberá dominarla. No será un sirviente de las masas, sino su amo. (…) Debo cumplir con mi misión histórica y la cumpliré porque la Divina Providencia me ha elegido para ello”.
 
 
BENITO MUSSOLINI
Líder del Partido Nacional Fascista (1934)
 
“El fascismo es un sentimiento de pertenencia a una comunidad. El fascismo no cree en la posibilidad ni en la utilidad de la paz perpetua. Rechaza, por consiguiente, al pacifismo, que oculta una renuncia a la lucha y una cobardía frente al sacrificio. Solamente la guerra eleva todas las energías humanas al máximo de tensión e imprime un sello de nobleza a los pueblos que tienen la virtud de afrontarla. (…) La educación debe ser totalitaria. (…) Ahora comienza la verdadera historia del capitalismo, pues éste no es tan sólo un sistema de opresión, sino también un sistema de valores, una coordinación de jerarquías y un sentido más amplio de la responsabilidad personal. La colaboración entre el que trabaja y el que da el trabajo, entre los brazos y el cerebro, todos los elementos de la producción tienen su jerarquía inevitable y necesaria. A través de este programa se llegará al bienestar; la Nación llegará a la prosperidad y la grandeza. (…) El Estado es una obra de arte y yo soy su artista. (…) Un buen dictador debe ser amado o temido, nunca ignorado”.
 
 
JORGE R. VIDELA
Militar ex Presidente de Facto de Argentina (1985)
 
“Nuestro objetivo el 24 de marzo de 1976 era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, era salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, era ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario. (…) Los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘hagan lo que tengan que hacer', y luego nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!’. (…) Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido. (…) Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano”.
 
 
ROBERTO VANNACCI
Diputado Italiano del Parlamento Europeo (2024)
 
“Mussolini fue un estadista, como lo fueron Cavour, Stalin y todos los hombres que ocuparon cargos importantes: ésta es la primera definición de estadista en el diccionario. El fascismo terminó hace muchos años. Llamarse antifascista es como decirse antinapoleónico: es risible. Por aborrecible que sea, el odio es un sentimiento, una emoción que no puede ser reprimida por un tribunal. Si ésta es la era de los derechos humanos, entonces reivindico alto y claro el derecho al odio y al desprecio, y el derecho a expresarlos libremente, en un tono y de una manera adecuados. Me ponen a la derecha. No sé por qué. Soy tradicionalista y conservador. Soy revolucionario. Innovador. Pero enmarcado en la tradición, en las raíces, en la identidad”.
 
 
ALVISE PÉREZ
Diputado Español del Parlamento Europeo (2024)
 
“Marruecos es nuestro enemigo geopolítico, económico y militar. Por eso, y lo anuncio aquí aprovechando, después de las elecciones europeas y del verano voy a ir con una serie de coroneles en reserva del Ejército de España para explicarle a todo el pueblo canario cómo vamos -toda la sociedad civil- a organizarnos fuera de los partidos políticos -porque los partidos políticos no van a salvar la integridad territorial del pueblo español-. Vamos a explicar cómo todos los españoles nos vamos a organizar para que cuando Marruecos tome la decisión -que inminentemente ya la tiene planificada y la va a tomar antes de 2030- de invadir por las buenas o por las malas Canarias, Ceuta y Melilla, va a haber una serie de españoles libres que nos hemos organizado años atrás para plantarles cara”.
 
 
DONALD TRUMP
Presidente de Estados Unidos (2026)

“Construí unas grandes Fuerzas Armadas. Dije que nunca tendríamos que usarlas, pero a veces hay que usarlas. Después de Venezuela e Irán, Cuba es la siguiente. Por cierto, finjan que no dije eso… medios, por favor ignoren esa declaración. (…) Cuba no podrá sobrevivir, caerá muy pronto. Después de muchos, muchos años -hemos tenido muchos años de lidiar con Cuba- vengo escuchando hablar de Cuba desde que era pequeño. Están en grandes problemas. Cuba es una nación fallida. No tienen dinero, no tienen nada. Tienen una tierra linda y tienen vistas lindas. La isla, a mi manera, tiene un atractivo económico. Turismo y todo eso. Es una isla hermosa, con un gran clima. Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba de alguna manera. Quiero decir liberarla o tomarla, creo que podré hacer lo que quiera con ella”.
 
 
MANUEL ADORNI
Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación Argentina (2026)
 
“Trabajé más de veinticinco años en el sector privado. Hace dos años me convocó el presidente. Mi patrimonio lo construí antes de entrar al gobierno. No tengo nada que esconder. No me voy a sentar a que nos den clase de ética los que viven del Estado desde que nacieron o los que se robaron un PBI. Todo lo que debe estar declarado está declarado. Que se mezclen declaraciones juradas, tiempos de declaración, organismos públicos y demás, corre por cuenta de los que han dicho cualquier barbaridad durante estos últimos diez días. Apenas sos un periodista, no sos un juez, no podés juzgar en qué gasto yo mi dinero”.
 
 
PABLO QUIRNO
Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina (2026)
 
“Votamos en contra de condenar la esclavitud y la trata de personas en la ONU porque tenemos que terminar con las normas rígidas que impiden crear empleo. Nuestros socios son Estados Unidos e Israel, no África ni el Tercer Mundo. No se debe calificar a la esclavitud africana como el más grave de los crímenes, el texto no estuvo abierto a ninguna modificación, aporte o sugerencia. Había que votar a libro cerrado. Y la Argentina está en contra de calificar a la esclavitud como el delito de lesa humanidad más grave de la historia, dejando otros por fuera. La resolución tiene muchas subjetividades a las que no nos adherimos”.
 
 
JAVIER MILEI
Presidente de Argentina (2026)
 
“Soy aliado de Israel e Irán es enemigo de Argentina. Hay un elemento muy importante, que es que Israel está dando la batalla de Occidente. A Israel no sólo lo ataca Irán, sino también los terroristas, todos atacan a Israel. Pero, al mismo tiempo, Israel también es atacado por la izquierda. Esto es muy importante porque hay toda una demonización del país y muy especialmente de mi queridísimo amigo Benjamin Netanyahu. Esto es de una gravedad enorme. Los medios mienten abiertamente. Quienes están en contra de la nación comandada por Netanyahu buscan generar una sensación de que Israel sea una suerte de leproso del cual todos se les alejan. Israel es el único bastión donde imperan la libertad y la democracia”.

27 de marzo de 2026

El vergonzoso voto de Argentina, Estados Unidos e Israel en contra de una resolución de la ONU sobre la esclavitud

En la prehistoria imperó un sistema en el cual las comunidades humanas se dedicaban a cazar, pescar, recoger leña y recolectar frutos. No existía ningún tipo de organización central ni clases sociales. Estaban organizados en grupos o clanes y eran nómadas. En esta organización social los productos se distribuían de forma igualitaria, no existían excedentes de producción ya que todas las actividades realizadas eran para cubrir las necesidades básicas. Al final del período Neolítico, con el descubrimiento de los metales, la agricultura y la ganadería, los hombres se convirtieron en sedentarios. Construyeron viviendas estables y, con la aparición de actividades productivas como la alfarería, la elaboración de metales, la confección textil, etc., surgió la propiedad privada. Ya no se consumía lo que se necesitaba ni se compartía con otros integrantes del clan, sino que las cosas tenían un dueño.
La cultura antigua estaba asentada en la esclavitud de la inmensa mayoría de los hombres y en la libertad de unos pocos: los ciudadanos de la “Polis” griega o de la “Cives” romana. Tal era la situación del hombre en la civilización clásica. Ni Platón de Atenas (427-347 a.C.) ni Aristóteles de Estagira (384-322 a.C.) ni los juristas romanos se plantearon el problema de la libertad del hombre. Para ellos era una cosa natural la división de la sociedad en esclavos y hombres libres. No existía un ámbito en el cual el hombre pudiese afirmar su libertad ya que carecía de la conciencia de sí mismo como sujeto y como un ser que pudiese implicarse en una situación social que modificase su condición.
Así, durante la Edad Antigua, esto es aproximadamente entre los años 4.000 a.C. y 500 d.C., las sociedades comenzaron a organizarse en núcleos urbanos, en los cuales existían grandes diferencias sociales con ciertas capas en posiciones de privilegio y otros estratos sin ningún derecho: los esclavos. El poder político, según la región, estaba en manos de reyes, emperadores o faraones y, con la anuencia de sacerdotes de diversas religiones politeístas, se dio nacimiento a un nuevo sistema económico: el esclavismo. Sus orígenes se remontan a la era de la revolución agrícola, época en la cual se produjeron asentamientos en comunidades agrícolas en las que se hacía necesaria la continua labor de la tierra: para ello se empleaba a los esclavos. Fueron esclavistas las economías de la Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Grecia y Roma. Drásticamente, muchos años después durante la época colonial americana, esclavos africanos eran raptados de sus pueblos en el continente y trasladados forzosamente hacia América, donde eran vendidos a latifundistas necesitados de mano de obra.
En la “Biblia” hay muchas referencias sobre la esclavitud, a la cual no condena sino que permite que se la practique de manera regulada. En el “Levítico” del Antiguo Testamento, por ejemplo, puede leerse: “En cuanto a los esclavos y esclavas que puedas tener, puedes adquirirlos de las naciones vecinas. También puedes adquirirlos de entre los extranjeros que residen contigo y de sus familias que están contigo, nacidos en tu tierra; y serán de tu propiedad. Puedes conservarlos como herencia para tus hijos después de ti”. Y en el “Efesios” del Nuevo Testamento: “Esclavos y esclavas, obedezcan a los que aquí en la tierra son sus amos. Obedézcanlos con respeto, sinceridad y de buena gana, como si estuvieran sirviendo a Cristo mismo. Esto deben hacerlo en todo momento y no sólo cuando sus amos los estén viendo. Ustedes son esclavos de Cristo, así que deben hacer con alegría y entusiasmo lo que Dios quiere que hagan, como si lo hicieran para el Señor y no sólo para sus amos”.


Durante el reinado de George III, nacido como George William Hannover (1738-1820), el 25 de marzo de 1807 se aprobó en el Reino Unido la Abolition of Slave Trade Act (Ley de Abolición de la Trata de Esclavos). La disposición, que fue tratada y aprobada por el Parlamento durante el gobierno del Primer Ministro William Wyndham Grenville (1759-1834), establecía que “todo tipo de trato y lectura en la compra, venta, trueque o transferencia de esclavos o de personas que pretendan ser vendidos, transferidos, utilizados o tratados como esclavos, practicados o transportados en, en o desde cualquier parte de la costa o países de África serán abolidos, prohibidos y declarados ilegales”. Sin embargo, si bien la ley abolió el comercio transatlántico de africanos esclavizados, no abolió la esclavitud, que continuó durante décadas.
Por entonces, tal como venía ocurriendo desde hacía varios siglos, una numerosa cantidad de habitantes del África subsahariana eran transportados en condición de esclavos a las naciones islámicas de Oriente Medio y, a través del océano Atlántico, hacia América. Según cuenta el historiador estadounidense Thomas Sowell (1930) en “Conquests and cultures. An international history” (Conquistas y culturas. Una historia internacional), “el principal destino del comercio de esclavos africanos hacia el mundo islámico era Estambul, capital del Imperio Otomano, donde floreció el mayor y más activo mercado de esclavos. En otros países islámicos los mercados de esclavos también eran abiertos y públicos, tanto para nativos como para extranjeros”. Y en cuanto a los que eran llevados a América narró que “los horrores de la travesía atlántica en barcos de esclavos repletos y asfixiantes, junto con la exposición a nuevas enfermedades de los europeos y otras tribus africanas, así como los peligros generales de la travesía del Atlántico en aquella época, se cobraron un número de vidas que ascendía aproximadamente al 10% de todos los esclavos enviados al hemisferio occidental en barcos británicos en el siglo XVIII, siendo los británicos los principales traficantes de esclavos de aquella época”.


Por su parte, el Doctor en Jurisprudencia por la Facultad de Derecho de la Georgetown University Mark D. Welton (1963) detalló en su ensayo “International law and slavery” (El derecho internacional y la esclavitud): “La esclavitud sirvió principalmente a propósitos económicos y militares en el mundo antiguo. Las fuerzas armadas forzaron frecuentemente a los individuos a servir como soldados o esclavos de galeón. Los esclavos también trabajaron en proyectos de obras públicas en la Grecia antigua, en minas o campos agrícolas en Mesopotamia y en el imperio Romano. Otros eran sirvientes personales y domésticos de familias ricas y frecuentemente prestaron servicios sexuales a sus 
dueños. Aun cuando Europa transitaba del imperio Romano a la era moderna, la esclavitud persistía. El comercio de esclavos era una actividad económica significativa en muchos pueblos a lo largo de las costas de Escandinavia, Inglaterra e Italia. en el período feudal, la población de Europa estaba constituida por hombres libres, siervos y esclavos, y las autoridades seculares y religiosas, citando fuentes bíblicas, reconocieron la esclavitud como una institución natural”.
Añadió más adelante: “Cuando los estados europeos comenzaron a explorar y colonizar las áreas fuera del continente, especialmente en el hemisferio occidental, consideraron que la esclavitud y el comercio de esclavos hacían una buena pareja con la explotación económica de estas regiones, y la esclavitud floreció en las haciendas y minas de las Américas, desde el siglo XVI hasta el XIX. Los esclavos de África subsahariana arribaron a Europa por primera vez a mediados del siglo XV, después que las tripulaciones europeas los capturaran, o los comerciantes musulmanes norafricanos y jefes tribales de África subsahariana los vendieran a los buques mercantes europeos. Los ingleses, españoles, portugueses, holandeses y franceses adquirieron esclavos africanos y los transportaron al otro lado del océano en barcos. Muy pronto comenzaron a vender esclavos africanos y nativos americanos, en forma regular, hacia las Antillas y las costas de las Américas. La exportación de esclavos africanos se incrementó rápidamente a medida que disminuía el número de esclavos nativos de las Américas, debido a las enfermedades y al maltrato; sólo los buques ingleses transportaron dos millones de esclavos africanos a Norteamérica entre los años de 1680 y 1786”.
Entre el 31 de agosto y el 8 de septiembre de 2001, representantes de los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de numerosas Organizaciones No Gubernamentales e incluso afrodescendientes e indígenas, se reunieron en Durban, Sudáfrica, para tratar los efectos negativos del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y declararon la esclavitud y la trata de esclavos como crímenes de lesa humanidad. El documento firmado en esa oportunidad se conoce como “Declaración y Programa de Acción de Durban”. En 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante su resolución 61/19, reconoció que “la trata de esclavos y la esclavitud se encuentran entre las peores violaciones de los derechos humanos en la historia de la humanidad, teniendo en cuenta particularmente su escala y duración” y, al año siguiente, mediante la resolución 62/122, designó el 25 de marzo como Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos. Se eligió esa fecha en conmemoración de la abolición del comercio transatlántico de esclavos en el Reino Unido el 25 de marzo de 1807.


Al cumplirse el vigésimo quinto aniversario de la “Declaración y Programa de Acción de Durban” y en el marco del Día Internacional del Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavizados, el 25 de marzo del presente año la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución histórica impulsada por la Unión Africana, declarando que la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos representan “la injusticia más inhumana y duradera contra la humanidad” debido a “su magnitud, duración, carácter sistémico, brutalidad y consecuencias duraderas que siguen estructurando la vida de todas las personas a través de regímenes racializados de trabajo, propiedad y capital”. La resolución sostiene que la trata de africanos esclavizados constituyó un sistema de explotación sin precedentes, que se extendió durante más de cuatro siglos y convirtió a los seres humanos en propiedad hereditaria. El documento afirma que se trató del primer régimen mundial que codificó legalmente a las personas como bienes, estableciendo jerarquías raciales y estructuras económicas que, según el texto, aún influyen en la sociedad actual. También se mencionaron normas históricas que legitimaron la esclavitud, como disposiciones legales europeas y coloniales que permitieron considerar a los africanos esclavizados como propiedad transferible y perpetua.
Desde Ghana, principal impulsor del texto, defendieron la iniciativa como un paso hacia la justicia histórica, destacando que las consecuencias de la esclavitud siguen vigentes en forma de desigualdades estructurales, raciales y económicas. Según “Amnesty International” (Amnistía Internacional), el movimiento globalque cuenta con más de diez millones de miembros y simpatizantes en ciento cincuenta países y trabaja por la promoción y defensa de los derechos humanos reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada por la ONU el 10 de diciembre de 1948 en París, la votación que se realizó en la sede de la ONU en Nueva York representa “un paso trascendental hacia el reconocimiento legal y la reparación para quienes han sufrido los daños persistentes de la esclavitud en todo el mundo”, y destacó la necesidad de que la resolución “inicie el camino hacia la justicia para los africanos y las personas de ascendencia africana, y marque un avance positivo para el mundo en un momento en que el derecho internacional está siendo atacado”.
La iniciativa, presentada por una coalición de sesenta países africanos, caribeños y latinoamericanos, reconoce que este sistema de explotación, que se prolongó durante más de cuatro siglos, constituye una violación del derecho internacional que no prescribe y que sus consecuencias siguen afectando a millones de personas en todo el mundo. De hecho, en el contexto actual, la esclavitud moderna persiste en algunas zonas de África con alrededor de cuatro millones de personas en situaciones forzosas. Si bien la resolución fue aprobada por una amplia mayoría con ciento veintitrés votos a favor, hubo cincuenta y dos países mayoritariamente de potencias occidentales, incluyendo el Reino Unido y países de la Unión Europea como Alemania, Dinamarca, España, Francia, Hungría, Italia, Noruega y Países Bajos, que se abstuvieron argumentando que era muy problemático definir un único hecho histórico como “el más grave” y por ser “muy problemático en innumerables aspectos”.


Pero lo más grave fue que hubo tres países que votaron en contra de la resolución: Israel, Estados Unidos y Argentina, países que desde algo más de dos años mantienen una alianza estratégica. Gobernados por el genocida Benjamín Netanyahu (1949), el narcisista Donald Trump (1946) y el sociópata Javier Milei (1970) respectivamente, configuraron un frente que prioriza el capital y la ficticia pureza racial sobre la dignidad humana. Israel rechazó la medida al considerar que la terminología podría desplazar la jerarquía histórica del Holocausto, pero omitió decir que desde hace décadas los capitales israelíes han dominado sectores críticos como la minería de diamantes y minerales estratégicos africanos, por lo que su voto negativo en realidad buscó prevenir que la comunidad internacional estableciese precedentes legales que vinculen la explotación de esos recursos con crímenes de lesa humanidad, protegiendo así un modelo de negocio que depende de la desestabilización y el control territorial de África.
Por su parte Estados Unidos declaró que se oponía firmemente al intento de la ONU de calificar a la esclavitud como el delito de lesa humanidad más grave de la historia ya que la resolución tenía muchas subjetividades a las que no se adherían. Lo que no dijeron es que su negativa se fundamenta en el temor a las implicaciones legales y financieras de la justicia reparativa ya que fueron millones los esclavos africanos los que impulsaron su riqueza agrícola e industrial, y entonces era necesario cerrar la puerta a cualquier reclamo de indemnización por los siglos de trabajo forzado que subsidiaron su ascenso como potencia global.
Y finalmente Argentina, con su voto, pasó a ser el mayor representante del negacionismo cultural en América Latina aunque ya desde hace más de un siglo niega que los esclavos afroargentinos fueron una parte integral de su identidad. Desde los tiempos de la colonia, la ciudad de Córdoba fue un gran centro de comercialización de esclavos. En 1778 un censo arrojó que el 46% de la población en Argentina tenía origen africano. Diferentes funcionarios declararon que en la ONU se había discutido algo más complejo que estar contra la esclavitud, que lo que se intentó fue imponer una lectura que jerarquiza culpas históricas según una agenda ideológica. Se afirmó que el país estaba en contra de definir la esclavitud como el delito más grave dejando otros por fuera. La resolución tiene muchas subjetividades a las que no nos adherimos, afirmaron.
Durante la gestión de Javier Milei, Argentina adoptó posiciones similares en la ONU. En noviembre de 2024 fue el único país en votar contra un texto sobre violencia hacia mujeres y niñas, aprobado por más de ciento setenta países, y al mes siguiente votó contra los derechos de los pueblos indígenas. Después, en septiembre de 2025 votó contra una resolución sobre el conflicto entre Israel y Palestina, también junto a Estados Unidos e Israel, y en octubre del mismo año rechazó el levantamiento del embargo a Cuba y se opuso a una iniciativa para prevenir y erradicar la tortura. Una verdadera vergüenza.

25 de marzo de 2026

Conversaciones (LX). Ricardo Piglia - Rodolfo Walsh. Sobre la tensión entre ficción y política (2/2)

Nacido en Choele Choel, en la provincia de Río Negro, Rodolfo Walsh fue un autor referencial de la literatura policial argentina con títulos como “Variaciones en rojo” y “Diez cuentos policiales argentinos”. También se destacó por sus libros de investigación periodística “Operación Masacre”, “¿Quién mató a Rosendo?”, “Caso Satanowsky” y “La revolución palestina”. Por su parte Ricardo Piglia, autor de ensayos como “Crítica y ficción”, “La Argentina en pedazos”, “Formas breves”, “Diccionario de la novela de Macedonio Fernández” y “El último lector”, publicó numerosos artículos periodísticos en los diarios “El País”, “Clarín” y “Página/12”, y en las revistas “Magazín Literario”, “El Escarabajo de Oro” y “El Péndulo”, entre otros medios.
En el nº 37 de la revista “Fierro” de septiembre de 1987 publicó “Rodolfo Walsh y el lugar de la verdad”, artículo en el que detalló: “‘La novela política tal cual la conocemos -decía Brecht- es imposible después de Auschwitz’. ¿Se puede usar la ficción para narrar el horror? Walsh percibió ese límite cuando ocurrió la masacre de José León Suárez. Un grupo de civiles había sido fusilado clandestinamente en junio de 1956 por la policía de la Libertadora. Uno de ellos estaba vivo. Walsh entró en contacto, comenzó a investigar, encontró a otros sobrevivientes, reconstruyó los hechos, inició una campaña de denuncia. A fines de 1957 reunió los materiales que había publicado en el periódico ‘Mayoría’, entre mayo y julio de ese año, en la primera edición de ‘Operación Masacre’. ‘Un periodista me preguntó por qué no había hecho una novela con eso, que era un tema formidable para una novela; lo que evidentemente escondía la noción de que una novela con ese tema es mejor o es una categoría superior a la de una denuncia con este tema. Yo creo que la denuncia traducida al arte de la novela se vuelve inofensiva, es decir, se sacraliza como arte. Por otro lado, el documento, el testimonio, admite cualquier grado de perfección, en la selección, en el trabajo de investigación se abren inmensas posibilidades artísticas’, decía Walsh en 1970. ‘Operación Masacre’ es una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. Frente a la buena conciencia progresista de las novelas ‘sociales’ que reflejan la realidad y ficcionalizan las efemérides políticas, Walsh levanta la verdad cruda de los hechos, la denuncia directa, el relato documental. Un uso político de la literatura debe prescindir de la ficción. Esa es la gran enseñanza de Walsh”.
“En este sentido no hace más que tomar una tradición que se remonta al ‘Facundo’, es decir, a los orígenes de la prosa argentina. Walsh es muy consciente de la oposición entre ficción y política, clave en la historia de nuestra literatura. Su obra está escindida por ese contraste y lo notable es que, a diferencia de tantos otros, comprendió siempre que debía trabajar esa tensión y exasperarla. Liberar su ficción de las contaminaciones circunstanciales y usar su destreza de narrador para construir textos de crítica política y de denuncia. Esta escisión define dos poéticas en la práctica de Walsh. Por un lado, está el manejo de la forma autobiográfica del testimonio verdadero, del panfleto y la diatriba. Por otro lado, para Walsh la ficción es el arte de la elipsis, trabaja con la alusión y lo no dicho, y su construcción es antagónica con la estética urgente del compromiso y las simplificaciones del realismo social. Las dos poéticas están sin embargo unidas en un punto que sirve de eje a toda su obra: la investigación como uno de los modos básicos de darle forma al material narrativo. El desciframiento, la búsqueda de la verdad, el trabajo con el secreto, el rigor de la reconstrucción: los textos se arman sobre un enigma, un elemento desconocido que es la clave de la historia que se narra”.
Y concluyó: “Por supuesto la marca de Walsh es la politización extrema de la investigación: el enigma está en la sociedad y no es otra cosa que una mentira deliberada que es preciso destruir con evidencias. En este punto, para Walsh el periodismo es sobre todo un modo de circulación de la verdad. Por eso el uso y la construcción de canales alternativos para la difusión de la denuncia es un elemento clave. Este conjunto de prácticas y de estrategias de escritura se combinan para formar la obra múltiple y única de Rodolfo Walsh. El relato policial, el panfleto, el ensayo, la historia, la denuncia, el testimonio político, la autobiografía, el periodismo, la ficción: todos estos registros se unen sostenidos por una escritura que sabe modular los ritmos y matices de la lengua nacional. Walsh era capaz de escribir en todos los estilos y su prosa es uno de los grandes momentos de la literatura argentina contemporánea”.
 

Lo que sigue es la segunda y última parte de la extensa conversación que Piglia mantuvo con Walsh en marzo de 1970.

R.P.: Dejaste de escribir cuentos policiales, también ahí se puede ver un conjunto de historias ligadas entre sí, conectadas por la presencia de Daniel Hernández, del comisario Laurenzi.
 
R.W.: Abandoné el género hace años ya, aunque de vez en cuando se me ocurren situaciones que podrían servir de germen a una trama policial. A veces pienso que de todas las historias posibles, las menos posibles entre nosotros parecen ser aquellas en que el "inspector" recoge del suelo una cigarrera, dice: "Ah", telefonea al laboratorio, viene el juez, se lleva al asesino y lo condena a veinte años. Yo también he escrito historias así, pero ahí está la crónica diaria para revelar que las pruebas no significan nada, que se puede opinar sobre una pericia y que de todas maneras el asesino sale el mes que viene.
 
R.P.: En el policial a la inglesa el enigma funciona como una convención muy formalizada.
 
R.W.: Si se aplican ciegamente los cánones de la novela policial inglesa a una situación que no tiene nada que ver, el resultado puede ser grotesco. De todas maneras, si alguien tiene mucho talento y escaso tiempo para frecuentar las comisarías y los tribunales, siempre le quedará la posibilidad de evadirse totalmente de lo que ve y escribir una historia tan irreal y tan perfecta como "El jardín de senderos que se bifurcan".
 
R.P.: El otro camino es el de Hammett, Chandler, el policial norteamericano.
 
R.W.: Que me interesa, por supuesto, sobre todo Hammett. Manejan un mundo que siento cercano. Mi labor en el periodismo me puso en contacto con verdaderos asesinos, con verdaderos investigadores, con verdaderos torturadores y también con algunos verdaderos héroes. Desde esta perspectiva todo lo que pude haber inventado con anterioridad me resulta raro, como una foto mal revelada. Pero la realidad no sólo es apasionante, es casi incontable.
 
R.P.: Eso nos lleva al problema que habíamos dejado planteado al principio: las relaciones entre novela y testimonio, entre ficción y no-ficción.
 
R.W.: En el plano personal he vivido durante años ese vaivén entre el testimonio y la ficción. Creo que se oponen frontalmente y a la vez creo que se realimentan mutuamente. Para mí son vasos comunicantes, paso de uno a otro, continuamente. La cuestión es una cuestión de jerarquías estéticas y de criterios sociales. La novela es considerada el punto más alto del arte narrativo y el relato documental aparece como un arte pobre.
 
R.P.: No artístico.
 
R.W.: Claro. Eso me preguntaron cuando apareció el libro sobre Rosendo. Un periodista me preguntó por qué no había hecho una novela con eso, que era un tema formidable para una novela. Lo que evidentemente escondía la noción de que una novela con ese tema es mejor o es una categoría superior a la de una denuncia con ese tema. Y creo que es un prejuicio muy poderoso, lógicamente muy poderoso, pero al mismo tiempo creo que gente más joven, que se forma en sociedades distintas, en sociedades no capitalistas o bien en sociedades que están en proceso de revolución, va a aceptar con más facilidad la idea de que el testimonio y la denuncia son categorías artísticas por lo menos equivalentes y merecedoras de los mismos trabajos que se le dedica a la ficción.
 
R.P.: De hecho, la vanguardia soviética de los años '20, Tretiakov, Osipp Brik, Sklovski, defendían lo que llamaban literatura “fakta”, la no ficción, como una práctica que sustituía a la novela tradicional.
 
R.W.: Yo creo que en el futuro incluso se van a invertir los términos, que lo realmente apreciado en cuanto arte va a ser la elaboración del testimonio o del documental, que admite cualquier grado de perfección. Es decir, en el montaje, en la compaginación, en la selección, en el trabajo de investigación se abren inmensas posibilidades artísticas.
 
R.P.: Pensar el relato desligado de la ficción.
 
R.W.: Desde otra perspectiva y con otra técnica. Digo esto porque pienso en trabajos como el de Miguel Barnet, “Biografía de un cimarrón”, e inclusive aquí mismo, cuánta gente hay cuya historia de vida uno contaría con mucho gusto, realmente, y sin limitaciones en cuanto a lo que podés conseguir. No se trata de firmar el certificado de defunción de la ficción, sería ridículo, pero se puede ver a la novela, tal como la conocemos, como una forma transitoria, a lo mejor no, pero puede ser pensada como una forma transitoria.
 
R.P.: Por supuesto. Puede declinar la novela sin que desaparezca la narración. Siempre se van a contar historias, pero no necesariamente va a ser siempre la novela la forma dominante.
 
R.W.: En este sentido es necesario volver y tomar como marco de referencia las cosas que a uno le hicieron creer, y no hablo de las cosas que a uno le hicieron creer cuando iba a la escuela, sino las cosas que a uno le hicieron creer después, cuando empezaba a escribir, a relacionarse con la literatura.
 
R.P.: Las ideologías literarias, las concepciones sobre la literatura.
 
R.W.: Que influyen en todos, en los más audaces y en los más lúcidos, en todos, como si mentalmente tuviéramos las manos atadas. Porque así empezás a escribir, estás condicionado por todo, por quién te lo va a publicar, qué van a decir los críticos, cuánto se va a vender y así. Totalmente atado. Y además: ¿esto se corresponde con el nombre que yo tengo? ¿Esto es lo que se espera de mí como Fulano de Tal? Esa realidad ridícula de la literatura donde uno se encuentra compitiendo con otros tipos a ver quién hace mejor el dibujito, cuando en verdad eso no importa nada. Hay que zafar de ahí, zafar del mercado, trabajar de otra manera. Un libro no es solamente un producto acabado que se vende a un determinado precio. Pero para zafar hay que cuestionar todo. ¡Cuando pienso en las imbecilidades que realmente uno oyó repetir y que incluso repitió tímidamente o no refutó, acerca de la relación entre el arte y la política!
 
R.P.: Justamente, tengo la impresión que esa tensión entre ficción y testimonio, que es básica en lo que vos hacés, en realidad reproduce una tensión más funda-mental entre literatura y política.
 
R.W.: Las cosas se han dado de esa manera en mi vida. Yo empiezo a escribir ficciones entre 1964 y 1965, una época de despolitización en el sentido de alejamiento de los problemas cotidianos de la política, de la inserción de uno. En tiempos de la Revolución Libertadora, si bien de una forma anárquica y como francotirador, yo había participado de algún modo en “Operación Masacre”. Y ahora, desde 1968, desde el Cordobazo digamos, hace ya un tiempo que no escribo ficción, escribí en el diario de la CGT, escribí “¿Quién mató a Rosendo?”
 
R.P.: La relación entre literatura y política define dos usos de la escritura, dos lugares diferentes para el escritor.
 
R.W.: Lo que no significa un descarte aislado de las formas literarias tradicionales, del cuento, de la novela, para reemplazarlas con el relato verdadero o el testimonio. Por otro lado, es evidente que el sólo deseo de hacer propaganda y agitación política no significa que vayas a elegir la literatura, la ficción, para usarla mal, porque hay otras maneras, no necesitas ponerte a escribir una mala novela.
 
R.P.: Son campos distintos.
 
R.W.: Estoy seguro de que no se pueden usar inocentemente una serie de convenciones literarias que están ahí sólo para poner a toda la historia en el limbo. A veces me siento capaz de imaginar, no digo de hacer todavía, una novela o un relato que no sea una denuncia y que por lo tanto no sea una presentación, sino una representación, un segundo término de la historia original, usando las formas tradicionales, pero usándolas de otra manera. Lo que probablemente suceda cuando escriba una novela es que recogeré en ella parte del material, del espíritu de la denuncia de mis libros anteriores, pero elaborados de otro modo.