10 de mayo de 2008

Gabriela Mistral. Maestra rural y poetisa

Lucila María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, poetisa mundialmente fa­mosa con el seudónimo de Gabriela Mistral, nació el 7 de abril de 1889, en Vicuña, provincia de Co­quimbo, Chile, y murió el 10 de junio de 1957, en New York, Estados Unidos.
Era de ascendencia vasca, hija de un maestro de escuela que abandonó el hogar cuando ella tenía tres años. Tras cursar los estu­dios pertinentes, también ella empezó dedicán­dose a la enseñanza. Durante varios años ejerció de maestra primaria en un pueblo rural; luego, de 1912 a 1918, fue profesora y directora del Liceo Femenino de Los Andes, un centro de estudios secunda­rios. Allí vivió su primera experiencia amo­rosa, al enamorarse de un modesto empleado de ferrocarriles, Romelio Ureta, que, por causas desconocidas, se suicidó al poco tiempo. La rememoración del ser querido y de su trágica desaparición será objeto relevante de su futura obra poética.
Su fama como poetisa (aunque ella prefería llamarse poeta) comenzó en 1914 luego de haber sido premiada en unos Juegos Florales por sus "Sonetos de la muerte", inspirados en aquel suicidio. A este concurso se presentó con el seudónimo que desde entonces la acompañaría toda su vida, tomado de sus admirados poetas Gabriele D'Annunzio (1863-1938) y Frédéric Mistral (1830-1914).
A consecuencia de su eficaz labor docente, fue designada para ocupar importantes cargos en los organismos directivos de la enseñanza escolar chi­lena. Invitada por el secretario de Instrucción Pú­blica de México, el filósofo y escritor José Vasconcelos (1882-1959), para colaborar en la reorganización de las escuelas rurales de dicho país, allí permane­ció de 1922 a 1924, ocupada en tales menesteres. Con la misión de recoger nuevas experiencias pedagógi­cas, en el transcurso de los años 1931 y 1932 visitó los centros de enseñanza de Bernard, Vasser y Middleburg, en Estados Unidos. Posteriormente, al­ternando con sus actividades en el campo de la en­señanza, fue representante consular de su país en Madrid, Lisboa, París, Los Angeles y Nápoles, y miembro del Comité de Bellas Artes y Letras de la Sociedad de Naciones, de 1926 a 1939, para ocupar un cargo análogo en las Naciones Unidas de 1945 a 1955.
Sin embargo, esta suma de puestos relevantes poco re­presentan en relación con el fantástico salto que dio la maestra rural de un rincón cualquiera de Chile, a la fama mundial alcanzada como poetisa. Durante su primera etapa de poetisa publicó "La voz de Elquí" (1908), "Sonetos de la muerte", (1914) y "De­solación (1922). Para algunos críticos, fue mejor la produc­ción de la etapa siguiente, que cul­minó con las composiciones más abstractas reuni­das en el libro "Tala", aparecido en 1938, en plena madurez de la escritora. La maestría en el lenguaje y la autenticidad de los sentimientos y de las ideas, no obstante, aparecen para la mayoría firme­mente formuladas en ambas etapas y con la misma vigorosa persistencia en la obra posterior a aquéllas.
Así, además de apasionada, poderosamente directa y expresiva, fue la obra lírica de Gabriela Mistral, desde sus ya mencionados primeros libros hasta su "Poema de Chile", obra póstuma publicada en 1967, pasando por "Ternura" (1925), "Nubes blancas" (1930), "La lección de la maestra" (1930) y "Lagar" (1954). También demostró su valía en artículos periodísticos, notas críticas, cartas y otros escritos.
En reconocimiento no sólo de su producción poética, sino de la labor literaria, la difusión de la cultura y la lucha por la justicia social y los derechos humanos, se le concedió el Premio Nobel de Literatura de 1945.