En 1983, el filósofo italiano
Gianni Vattimo (1936-2023) publicó una de sus obras más trascendentes: "Il
pensiero debole" (El pensamiento débil), ensayo en el que, a partir de sus
influencias filosóficas tanto de Friedrich Nietzsche (1844-1900) como de Martin
Heidegger (1889-1976), proponía el fin de la modernidad. Nacida a finales del
siglo XVII y cristalizada un siglo después, la idea de la modernidad se asienta
en el progreso ilimitado del conocimiento científico y la reivindicación de la
razón y la libertad a partir de, básicamente, la función del Estado como
expresión de la racionalidad política, y la del Mercado como expresión de la
racionalidad económica. En 1762, el filósofo Jean Jacques Rousseau (1712-1778) la
había definido en su ensayo “Du contrat social ou principes du droit politique”
(Del contrato social o los principios del derecho político) como “la conciencia
crítica que niega lo instituido para postular un nuevo orden de plenitud”,
dando paso a una transformación del pensamiento y sus efectos sociales en las
prácticas cotidianas. Esto supuso concebir la historia como un curso unitario y
progresivo de eventos, una lógica férrea que afirma que la creación de algo
nuevo es necesariamente superior a lo existente. El pensamiento moderno,
entonces, es un pensamiento que establece verdades absolutas e inconmovibles,
esto es, un pensamiento fuerte. Por el contrario, Vattimo en su obra planteó una
crítica hacia los fundamentos de la modernidad occidental al hablar del “pensamiento
débil” como un pensamiento que parte de lo provisional que es la realidad:
incierta, relativa, ambigua, difusa, fragmentaria. A ese nuevo escenario de la
realidad lo llamó “posmodernidad”. Para Vattimo, ésta marca la superación de la
modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de
las grandes verdades, de los fundamentos consistentes, de la historia como
huella unitaria del acontecer, y propuso, frente a esa lógica inflexible y
unívoca, la necesidad de dar libre curso a la interpretación: frente a las
políticas monolíticas y verticales de un partido, la necesidad de apoyar a los
movimientos sociales trasversales; frente a la soberbia de la vanguardia
artística, la recuperación de un arte popular y plural; frente a la Europa
etnocéntrica, una visión mundial de las culturas. El pensamiento débil definido
por Vattimo, compartía conceptos de la deconstrucción que el filósofo Jacques
Derrida (1930-2004) expuso en “De la grammatologie” (De la gramatología), y de
la tercera vía en cuanto a la crisis de las ideologías de fines del siglo XX que
formuló el sociólogo inglés Anthony Giddens (1938) en “The third way. The renewal
of social democracy” (La tercera vía. La renovación de la socialdemocracia), y
combatía y criticaba todos los excesos de la tradición metafísica occidental
proponiendo una alternativa de reflexión abierta y plural. Años después,
Vattimo reexaminó sus ideas y las actualizó en ensayos como “La società
trasparente” (La sociedad transparente), “Postmodernità, una società
trasparente?” (Posmodernidad, ¿una sociedad transparente?), “Addio alla verità”
(Adiós a la verdad” y “Della realtà” (De la realidad).
Tal como especificó el psiquiatra y escritor argentino Pacho O'Donnell (1941) en el artículo publicado en su página web en mayo de 2017 con el título “Gianni Vattimo, la historia y la posmodernidad”, el filósofo italiano “plantea la cuestión de la vida o muerte de la modernidad en su ensayo ‘Posmodernidad, ¿una sociedad transparente?’, y lo hace partiendo de la base de que la modernidad, entendida como la época en que el hecho de ser moderno era un valor determinante, ha muerto. La primera consecuencia de esta muerte de la modernidad, que conlleva la de los conceptos de progreso y superación, de algún modo, es que el viejo ideal que tanto han defendido pensadores del siglo XIX y del XX, el de la emancipación del ser humano, aquella promesa de libertad, debe ser dado por imposible. Vattimo considera que la historia es precisamente ese proceso progresivo de emancipación, un proceso que busca la realización y perfeccionamiento del hombre ideal, pero parte de una premisa para él innegociable: para concebir la historia como una realización progresiva de la humanidad hay que poder contemplarla como un suceso unitario. La modernidad concluye cuando ‘deja de ser posible hablar de la historia como algo unitario’, añade, cuando al fin la cultura occidental se da cuenta de que hay otras historias ahí fuera, y de que no es el suyo el único modelo de racionalidad posible, ni la suya la única idea de humanidad viable”.
En un diálogo mantenido con el filósofo y académico italiano Maurizio Ferraris (1956) se planteó la pregunta: “¿Seguimos siendo posmodernos o estamos acaso por convertirnos en ‘neorrealistas’, volviendo al pensamiento fuerte?”. Ferraris, creador de la nueva corriente en la filosofía contemporánea denominada “nuovo realismo” (nuevo realismo) -la cual pormenorizó en sus ensayos “Manifesto del nuovo realismo” (Manifiesto del nuevo realismo) e “Introduzione al nuovo realismo” (Introdución al nuevo realismo)-, es profesor de Filosofía Teórica en la Università degli Studi di Torino, editor de la revista “Rivista di Estetica” y autor de una veintena de ensayos y más de quinientos artículos (publicados principalmente en el diario italiano “Corriere della Sera” y en las revistas “Giornale di Metafisica” y “Rivista di Estetica”) centrados en tres áreas principales: la hermenéutica, la estética y la ontología. Entre sus obras se destacan “Storia dell'ontologia” (Historia de la ontología), “Storia dell'ermeneutica” (Historia de la hermenéutica), “Postverità e altri enigmi” (Posverdad y otros enigmas), “L'imbecillità è una cosa seria” (La imbecilidad es cosa seria), “Aspetti dell'ermeneutica del Novecento” (Aspectos de la hermenéutica del siglo XX), “L'immaginazione” (La imaginación), “Estetica razionale” (Estética racional) y “L'altra estética” (La otra estética).
El diálogo que mantuvieron ambos filósofos apareció originalmente publicado en el diario italiano “La Repubblica” y fue reproducido en Argentina por la revista “Ñ” en su nº 439 del 25 de febrero de 2012.
Tal como especificó el psiquiatra y escritor argentino Pacho O'Donnell (1941) en el artículo publicado en su página web en mayo de 2017 con el título “Gianni Vattimo, la historia y la posmodernidad”, el filósofo italiano “plantea la cuestión de la vida o muerte de la modernidad en su ensayo ‘Posmodernidad, ¿una sociedad transparente?’, y lo hace partiendo de la base de que la modernidad, entendida como la época en que el hecho de ser moderno era un valor determinante, ha muerto. La primera consecuencia de esta muerte de la modernidad, que conlleva la de los conceptos de progreso y superación, de algún modo, es que el viejo ideal que tanto han defendido pensadores del siglo XIX y del XX, el de la emancipación del ser humano, aquella promesa de libertad, debe ser dado por imposible. Vattimo considera que la historia es precisamente ese proceso progresivo de emancipación, un proceso que busca la realización y perfeccionamiento del hombre ideal, pero parte de una premisa para él innegociable: para concebir la historia como una realización progresiva de la humanidad hay que poder contemplarla como un suceso unitario. La modernidad concluye cuando ‘deja de ser posible hablar de la historia como algo unitario’, añade, cuando al fin la cultura occidental se da cuenta de que hay otras historias ahí fuera, y de que no es el suyo el único modelo de racionalidad posible, ni la suya la única idea de humanidad viable”.
En un diálogo mantenido con el filósofo y académico italiano Maurizio Ferraris (1956) se planteó la pregunta: “¿Seguimos siendo posmodernos o estamos acaso por convertirnos en ‘neorrealistas’, volviendo al pensamiento fuerte?”. Ferraris, creador de la nueva corriente en la filosofía contemporánea denominada “nuovo realismo” (nuevo realismo) -la cual pormenorizó en sus ensayos “Manifesto del nuovo realismo” (Manifiesto del nuevo realismo) e “Introduzione al nuovo realismo” (Introdución al nuevo realismo)-, es profesor de Filosofía Teórica en la Università degli Studi di Torino, editor de la revista “Rivista di Estetica” y autor de una veintena de ensayos y más de quinientos artículos (publicados principalmente en el diario italiano “Corriere della Sera” y en las revistas “Giornale di Metafisica” y “Rivista di Estetica”) centrados en tres áreas principales: la hermenéutica, la estética y la ontología. Entre sus obras se destacan “Storia dell'ontologia” (Historia de la ontología), “Storia dell'ermeneutica” (Historia de la hermenéutica), “Postverità e altri enigmi” (Posverdad y otros enigmas), “L'imbecillità è una cosa seria” (La imbecilidad es cosa seria), “Aspetti dell'ermeneutica del Novecento” (Aspectos de la hermenéutica del siglo XX), “L'immaginazione” (La imaginación), “Estetica razionale” (Estética racional) y “L'altra estética” (La otra estética).
El diálogo que mantuvieron ambos filósofos apareció originalmente publicado en el diario italiano “La Repubblica” y fue reproducido en Argentina por la revista “Ñ” en su nº 439 del 25 de febrero de 2012.
