27 de agosto de 2011

Conversaciones (XLV). Julian Assange - Slavoj Zizek. Sobre medios de información y política imperial

A fines de 2006 The Sunshine Press, la organización periodística nacida en Islandia, lanzó el sitio de internet WikiLeaks creado por el periodista australiano Julian Assange (1971). The Sunshine Press es una organización que congrega a activistas de los derechos humanos, periodistas, juristas y técnicos informáticos de distintas nacionalidades que, a través del sitio, difunde documentos secretos que comprometen a gobiernos, ejércitos y grandes corporaciones financieras de todo el mundo. WikiLeaks se hizo famoso fundamentalmente por revelar una serie de casos relacionados con la política exterior de los Estados Unidos, y por la divulgación de telegramas confidenciales enviados por embajadores estadounidenses de todo el mundo a los servicios de inteligencia (CIA, FBI, etc.) en los que, siguiendo órdenes del Departamento de Estado, suministran información sobre la vida privada de mandatarios, funcionarios y políticos. El primer sábado de julio de 2013, la periodista norteamericana Amy Goodman (1957), conocida por su labor como activista y creadora del sitio “Democracy Now!”, reunió en un viejo teatro en el East End de Londres, llamado The Troxy, al editor en jefe de WikiLeaks y al renombrado filósofo esloveno Slavoj Zizek (1949) para participar de una charla pública. Assange, al momento de la reunión, llevaba seis meses retenido en Norfolk, en las afueras de Londres, y tuvo colocada una tobillera electrónica durante el evento que concluyó poco después de las 18 hs., a tiempo para que respetara los horarios dispuestos por su arresto domiciliario. Buena parte de la charla fue reproducida por el diario “Página/12” en su edición del 10 de julio de 2011.

J.A.: Siempre he creído que lo que nos hace avanzar como civilización es la magnitud de nuestro registro, nuestra capacidad para comprender aquello por lo que estamos pasando, para comprender cómo son realmente las instituciones humanas y cómo se comportan. Para mejorar la civilización necesitamos tomar decisiones racionales. Claro que eso no puede hacerse si no hay información veraz acerca de las instituciones y su funcionamiento. Para tomar decisiones políticas racionales debemos disponer de información del mundo real. En este momento sufrimos una severa falta de información sobre cómo funcionan las grandes organizaciones que influyen en la evolución de la civilización y en nuestras vidas. Sobre Irak había cuatrocientos mil documentos, escritos en jerga militar, con coordenadas geográficas y conteos de bajas de civiles y de soldados norteamericanos, iraquíes y de sus presuntos insurgentes. Fue el primero de nuestros informes; y luego hicimos “Diarios de la guerra de Afganistán”, que es el más largo y detallado relato que se haya publicado jamás de una guerra en curso. Un relato de las miserias cotidianas de la guerra; desde chicos asesinados en las calles hasta más de mil personas entregadas a la policía iraquí para su tortura, el apoyo aéreo y los pormenores del combate militar moderno. En tanto registro de la historia de la humanidad, se trata de algo hermoso y horrible al mismo tiempo. Y mientras que los diarios revelan, con un poco de suerte, algún evento aislado o el caso individual de la muerte de una familia, este tipo de registro ofrece una visión completa de la guerra y de todos sus eventos individuales, con detalles sobre más de ciento cuatro mil muertes. Basta pensar en las cinco mil personas cuyas muertes fueron registradas por el ejército de los Estados Unidos pero que el resto del mundo ignora por completo, y compararlo con los tres mil muertos del 11-S, para imaginar lo significativo que es para los iraquíes.

S.Z.: Yo quiero hacer una salvedad. No debemos caer en la ingenuidad de pensar que el público no sabía nada sobre Medio Oriente. En el mundo contemporáneo todos sabemos que ocurren cosas sucias. Pero se nos informa tan oblicuamente, que es como si eso nos permitiera seguir con nuestra rutina, estar al tanto de la realidad y a la vez ignorarla. Creo que la importancia de WikiLeaks en el mundo tiene que ver con la manera en que quienes tienen el poder manipulan la ideología. Todos sabemos que se están haciendo cosas muy sucias, pero se nos informa sobre ellas de una manera tan oblicua que básicamente estamos en condiciones de ignorarlas. Es como el marido que sabe, de manera abstracta, que su mujer lo engaña, pero dice: “soy un marido moderno y tolerante”, pero cuando ve una foto de su mujer haciendo estas cosas, ya es un asunto completamente diferente. Muchos de mis amigos escépticos me dicen: “Bueno, ¿qué aprendiste realmente de WikiLeaks? ¿No está claro que para funcionar todo poder debe tener cierto margen de daño colateral y que debe poder manejarse con cierta discrecionalidad?”. Por supuesto que no soy un utopista. Ni yo ni vos creemos en esta suerte de apertura pseudo-radical según la cual todo debe ser transparente. ¿Pero con qué estamos tratando acá? No es que todo lo que dicen los grandes medios sea falso. Su gran mentira está en cómo deciden mostrarnos la realidad. Vos y tu equipo están trayendo un cambio porque intervienen justo ahí. Es igual que cuando en las revoluciones el rey quedaba desnudo. Todos lo sabían, sin embargo hacía falta que alguien lo gritara y lo remarcara para que se abriera la posibilidad de una situación nueva. Es decir, todos sabemos que no nos están diciendo toda la verdad, pero ése es el truco de la ideología: incluso si no nos están mintiendo de manera directa, la implicación de lo no dicho es una mentira. Es un mecanismo crucial de la ideología: no importa solo lo que decís, importa lo que implicás en lo que decís. Así que, ¿tenemos conciencia de la importancia del momento que estamos viviendo? La información es crucial: todos sabemos que lo es en materia económica. Una de las principales razones por las que el capitalismo va a entrar en crisis es la propiedad intelectual. A largo plazo, sencillamente no puede lidiar con ella. Tan solo ven el fenómeno de los medios tratando de entusiasmarnos con “la nube”. Las computadoras se están volviendo cada vez más pequeñas y todo se hace para nosotros ahí en la nube. El problema es que las nubes no son nubes, son un medio controlado. No hay que confundirte a vos y tu banda con el heroísmo burgués de siempre, el de la lucha por el periodismo de investigación, el libre flujo de la información y todo eso. Lo que estás haciendo es mucho más radical. Por eso ha generado tanto resentimiento: no sólo están violando las reglas y revelando secretos. La prensa burguesa -como la llamaría un viejo marxista- tiene sus propias maneras de ser transgresora. Su ideología no sólo controla lo que uno puede decir sino también cómo uno puede violar aquello que tiene permitido decir. Tú no estás violando las reglas, estás cambiando las mismas reglas acerca de cómo tenemos permitido transgredir esas reglas. Esto es acaso lo más importante que tú puedes hacer.

J.A.: Nos asociamos con más de ochenta organizaciones mediáticas de todo el mundo, para meter nuestro material en cincuenta países diferentes de manera endémica. Esto implicó, sí, subvertir los filtros de la prensa más masiva. Se ha dado un fenómeno interesante entre los periodistas que trabajan en estas enormes organizaciones que negocian con el poder en el más alto nivel: habiendo leído nuestro material y habiéndose visto obligados a revisarlo para publicar nuestras historias, estos mismos periodistas se han vuelto educados y radicalizados. Más tarde quizá hayan escrito lo que quisieron o pudieron, pero no hay duda de que se enfrentaron cara a cara con la información. De esta manera se produce una penetración ideológica de la verdad en todas estas corporaciones mediáticas. Cuando se conocieron aspectos secretos de los conflictos afganos, Bradley Manning -una supuesta fuente de WikiLeaks- fue detenida en Bagdad y luego trasladada a Kuwait, donde fue retenida en una circunstancia extrajudicial, similar a la de los prisioneros de Guantánamo. Eventualmente, a través de algunos métodos legales creativos, fue devuelta a los Estados Unidos donde lleva más de un año detenida. Durante ocho meses se la retuvo en Quantico bajo condiciones extremadamente adversas, pero nadie pasa más de tres meses en Quantico, Virginia. La gente que la ha visitado dice que se le están aplicando estas condiciones con el objetivo de que confiese que estaba involucrada conmigo en una conspiración para cometer espionaje contra los Estados Unidos. Esa presión parece habérseles vuelto en contra. De acuerdo a todos los informes, se trata de una joven de un gran carácter moral, y cuando la gente de gran carácter moral es presionada de manera ilegítima, se fortalece en lugar de debilitarse. Ese es el caso de Manning, quien no les ha dicho a las autoridades, hasta donde sabemos, nada sobre su participación.

S.Z.: Para mí, lo horrible es la tortura en sí, pero aún más obscena es la normalización de la tortura, por lo que Manning es, aún más que vos -esto lo digo con todo respeto- una heroína.

J.A.: Un gran jurado secreto se ha armado a seis kilómetros del centro de Washington, en Alexandria, Virginia, con entre diecinueve y veintitrés personas tomadas de esa área. ¿Por qué allí? Esa zona tiene la mayor densidad de empleados del gobierno del país. Son personas que juraron secreto, que no pueden consultar a nadie más. No hay juez, ni consejo de la defensa, y hay cuatro fiscales. No son otra cosa que chivos expiatorios cautivos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y del FBI. Pueden forzar a la gente a testificar, y han estado metiendo a todo tipo de personas, gente que está conectada con WikiLeaks y gente que no lo está. Recientemente, un número de individuos que entienden lo que está ocurriendo y fueron llamados a testificar, se negaron apelando a la protección que da la Quinta Enmienda contra la autoincriminación. En respuesta, el gran jurado recibió órdenes de enviar certificados de inmunidad que garantizan que, si testificas, tu testimonio no puede ser usado en tu contra. Por lo cual no tienes derecho a apelar a la Quinta Enmienda. Esto en la práctica en un interrogatorio coercitivo, compulsivo, secreto, sin defensa. Ni siquiera se permiten abogados para los testigos citados por el gran jurado; tan sólo los fiscales y esta gente reclutada de seis kilómetros a la redonda de Washington. Otro gran jurado creado en los Estados Unidos está investigando a los activistas antibélicos, es decir, están embarcados en el mismo tipo de caza de brujas. El derecho de alguien a hablar y el derecho de otro a saber, produce el derecho a comunicar. Esos son los cimientos de lo más preciado de la vida civilizada, que no quiere decir industrializada, sino el esfuerzo conjunto por vivir de un modo menos adverso. Hace veinte años me involucré en el esfuerzo por dejar un registro histórico y facilitar a todos contribuir a él. Si hay gente asustada es porque ven que el cambio es posible. Estando en el ojo del huracán, aprendí no sólo sobre la estructura de los gobiernos y cómo el poder se mueve atravesando países, sino cómo la historia es moldeada y distorsionada por los medios. Esta distorsión es nuestro mayor impedimento para avanzar como civilización. Pero está cambiando: estamos sorteando a los medios cercanos al poder, tenemos los valores de una nueva generación educada en internet, ajenos a la distorsión, y esos jóvenes van ocupando lugares importantes dentro de las instituciones. Desde diciembre estamos viendo una nueva histeria macartista. Amén del oportunismo de ciertos políticos de quedar bien con sus amigos del complejo industrial-militar. Pero como en general el verdadero poder es silencioso, cuando todas estas figuras políticas hablan de un modo tan agresivo, creo que están asustados de que salga a la luz una parte muy verdadera de la historia. Y esto me parece positivo. Significa que todavía necesitan engañar a la sociedad, porque de otro modo la sociedad reaccionaría. Todavía tienen que cuidarse ante lo que el pueblo pueda pensar, sentir y escuchar. Debemos ver todo intento de censura como un signo de que la sociedad no está del todo acallada. En Estados Unidos pudimos difundir la información con tal intensidad que hubo gente obligada a responder. Y eso pasa rara vez. La censura en China, tanto más agresiva, es otro buen signo de que ahí hay una sociedad política, aunque se encuentre fiscalizada y acallada. El gobierno chino teme lo que la gente pueda pensar.

S.Z.: Hablando de China, ¿sabías que hace dos o tres meses el gobierno prohibió por ley, en los medios públicos, y esto incluye diarios, libros, cómics, TV, películas, prohibió, decía, toda historia que tuviera que ver con los viajes en el tiempo o con realidades alternativas? Lo chequeé con mis amigos chinos. La explicación oficial es que la Historia es cosa seria y no debería jugarse con ella. Pero es claro su miedo: que la gente imagine otra realidad. Así que, para mí, vos sos un terrorista. Como Gandhi lo era: él intentó modificar el normal funcionamiento del Imperio Británico en India; vos estás alterando la circulación normal de información opresiva. ¿Qué es robar un banco al lado de fundarlo?, dice Brecht. ¿Qué es tu terrorismo al lado del terrorismo de quienes te acusan? ¿Dónde está su crimen, en comparación con lo que hacen ellos? El sistema nos acostumbra a pensar que el terrorismo está entre los que afectan “la normalidad”. Pero, ¿qué hay de los terroristas que se ocupan de mantener lo establecido?

J.A.: Cuando trabajamos en el “Cablegate” -la filtración de documentos diplomáticos de los Estados Unidos-, seleccionamos a un socio francés, “Le Monde”, para conseguir que los cables se difundieran en francés porque sabíamos que tendrían un efecto en el África francófona. También durante los primeros días de diciembre se publicaron cables en árabe en “Al Akbar”, un periódico del Líbano, y también en “Al-Masry al-Youm” en Egipto, aunque el material que fue publicado en Egipto, en ese mismo mes fue bastante leve por la presión bajo la que estaba el diario. Pero “Al-Masry al-Youm” se jugó, y aparecieron un número de cables críticos sobre el régimen de Túnez. Así que los manifestantes saben, la población empieza a enterarse y empieza a saber que Estados Unidos sabe y los Estados Unidos no pueden negar lo que está pasando. Así que el “Cablegate” causó que estas élites que se apoyan entre ellas en el mundo árabe y entre Europa y Estados Unidos, tuvieran que lidiar con sus propias crisis políticas y no perder tiempo haciendo informes de inteligencia sobre activistas. Los activistas en Túnez rápidamente vieron esto, vieron una oportunidad y nuestro sitio y un gran número de sitios de WikiLeaks fueron prohibidos de inmediato por el gobierno tunecino, “Al Akbar” fue cerrado y se lanzó un ataque “hacker” sobre él. Todo el diario dejó de estar “on line” y fue redireccionado a un sitio web sexual saudita; por lo sofisticado del ataque y por su magnitud, creo que eran “hackers” del Estado; entraron y borraron todos los esfuerzos de “Al Akbar” de publicar cables. Si todos podemos comunicar libremente nuestras esperanzas y sueños, intercambiar información acerca del mundo y colaborar en el registro histórico, si todo ello fluye, el resto sale bastante solo. Ese es mi gran anhelo. En el corto plazo, es que dejen de apurarme para volver antes de las 18 hs. a la casa donde estoy detenido.

S.Z.: Lo que te deseo, aparte de todo lo mejor, es que cometas otra picardía aún más grande.